Ir directamente al contenido de la página Ir a la navegación principal ir a investigar

A pesar de un inicio tímido, la 5G privada despierta un interés cada vez mayor en todo el sector industrial. ¿Y si hubiera llegado el momento del impulso definitivo? Esta tecnología abre perspectivas sin precedentes en términos de desempeño y seguridad.

Mientras que el tema de la soberanía industrial alimenta desde hace cinco años el debate público en territorio francés y en muchos otros países, Francia confirmó en 2024 su liderazgo europeo en materia de implantación y ampliación de fábricas (fuente).

Este atractivo se basa en varios aspectos: la fortaleza del mercado interior, el nivel de innovación y de I+D, la disponibilidad y las competencias de la mano de obra, pero también la calidad de las infraestructuras de transporte, energía y telecomunicaciones.

Un pilar de la fábrica del futuro

Para mantener esta solidez, el sector industrial apuesta por la digitalización de sus actividades, en especial por el desarrollo de la 5G privada. No obstante, si bien la 5G móvil lanzada en Francia cinco años atrás se ha hecho un hueco entre los particulares (más de 25 millones de personas la usan a diario), le sigue costando hacerse camino en el ámbito profesional industrial.

En cualquier caso, esta tecnología se presenta como uno de los pilares de la fábrica del futuro, considerada a su vez motor de la competitividad y la relocalización de la industria francesa.

Asimismo, ha despertado el interés de las autoridades públicas, que la incluyeron en el Plan de Reactivación de la Industria y pusieron en marcha una Misión 5G Industrial a finales de 2021. A principios de 2023, al constatar que el coste de las tasas por el uso de las frecuencias frenaba la conversión de los actores industriales a las redes 5G privadas, la Arcep (Autoridad Reguladora de las Comunicaciones Electrónicas y Postales francesa) incluso revisó sustancialmente a la baja las tarifas de adquisición, con un factor a veces superior a 100 para las pequeñas superficies.

Sin embargo, a pesar de estos esfuerzos, lo cierto es que son pocas las empresas que han dado el paso. Entre ellas se encuentran Alcatel Submarine Networks (ASN) en Calais, ArcelorMittal en Dunkerque o Mardyck, también en Hauts-de-France. “Los CAPEX [Capital Expenditure, gastos de capital] en materia de 5G privada son importantes. En un primer momento, el mercado se estructurará en torno a unas pocas industrias pesadas”, señala Antoine Béron, Brand Business Support & Development Director en Actemium, la marca Industria de VINCI Energies.

Ventajas críticas

Las ventajas de la 5G industrial son bien conocidas: altas velocidades (como mínimo diez veces superiores a las de la 4G), latencia del orden del milisegundo, capacidad de soportar hasta un millón de objetos conectados por quilómetro cuadrado y un mayor nivel de ciberseguridad.

Constatamos en todas partes un interés cada vez mayor por esta tecnología”

La 5G es la primera tecnología compatible con las “comunicaciones críticas” en tiempo real: mientras que una tecnología inalámbrica como el wifi presenta fallos, principalmente en entornos altamente metalizados (plataformas petrolíferas, jaulas de Faraday), las aplicaciones que usan la 5G pueden funcionar de forma inalámbrica de modo totalmente fiable. Grúas teledirigidas, robots móviles o sistemas de supervisión de alta precisión, drones… Las ventajas para las instalaciones industriales outdoor e indoor son evidentes.

Eliminar los riesgos de interrupción

Empresas energéticas, siderúrgicas, logísticas de almacenes: no hay ningún sector que no se plantee el cambio a la 5G privada. Los ámbitos industriales como el de la fabricación de automóviles o la aeronáutica, que aúnan productividad y alta precisión, ofrecen un terreno propicio para el despliegue de redes privadas.

“En las cadenas de montaje, donde la mínima variación, incluso de una décima de segundo, puede comprometer la calidad de los productos, la señal continua propia de la 5G elimina todo riesgo de interrupción, aunque sea ínfima, evitando así las paradas de las cadenas de producción para su reajuste, lo que, teniendo en cuenta los volúmenes derivados, se traduce inmediatamente en valor económico”, argumenta Nicolas Beaufort, director de Redes Móviles Privadas de VINCI Energies.

Otra de las ventajas de la 5G es el control de las frecuencias, un elemento esencial para garantizar el desempeño y la estabilidad de los sistemas industriales. “La segmentación de las redes permite a sus propietarios definir varios segmentos virtuales en una infraestructura física común y optimizar cada uno de ellos para dar respuesta a casos de uso específicos. Las empresas, únicas administradoras de su red, pueden definir distintos niveles de acceso prioritario en función de sus necesidades”, precisa Antoine Béron.

En caso de alerta de seguridad para las personas, las órdenes de evacuación se transmitirán correctamente a los empleados, independientemente del lugar de las instalaciones industriales en el que se encuentren. Se trata de una garantía crucial para las industrias con actividades críticas, como el sector nuclear, que está muy interesado en esta tecnología, con varios proyectos en marcha en distintas instalaciones del Comisariado de Energía Atómica y Energías Alternativas (CEA) de Francia. Por su parte, la Agencia Nacional para la Gestión de los Residuos Radiactivos (ANDRA) está trabajando en el despliegue de una red que alcanza los 600 metros bajo tierra.

“Hasta ahora, era necesario enviar a operadores para recopilar y transmitir los datos técnicos y científicos de los residuos enterrados a gran profundidad. Con la 5G, podrá confiarse esta tarea a robots equipados con sensores”, explica Nicolas Beaufort.

La 5G privada también podría encontrar rápidas aplicaciones en entornos con un acceso a priori más difícil para las redes de comunicación. Actualmente ya se están probando drones submarinos en el marco de actividades de control, mantenimiento y seguridad.

PoC para las grandes empresas, AIE para las pequeñas

Para Nicolas Beaufort, las cosas están claras: “Constatamos en todas partes un interés cada vez mayor por esta tecnología”. El experto añade: “Los industriales suelen plantearse el cambio cuando se lleva a cabo un proyecto de modernización o de consolidación de la red wifi existente. La mayoría de las veces, lanzan primero licitaciones limitadas a 100.000/400.000 € para las pruebas de concepto (PoC), lo que lógicamente debería dar lugar con rapidez a contratos diez veces más importantes”.

¿Qué ocurre con las pymes industriales? ¿El peso de las inversiones necesarias para el despliegue de redes privadas y la naturaleza de los entornos y los casos de uso más naturalmente adecuados no dejan a las pequeñas empresas al margen de las promesas de la 5G? “Hoy en día, la tecnología sigue siendo demasiado cara para las pymes, pero ya empezamos a ver la creación de agrupaciones de interés económico (AIE). Hace poco, 22 pymes se han unido para lanzar una licitación”, puntualiza el director de Redes Móviles Privadas de VINCI Energies.

Sea cual sea el ritmo del despliegue de la 5G industrial, su desarrollo requiere la movilización y la estrecha colaboración de los sectores industriales, los agentes de telecomunicaciones y los proveedores de equipos, con especial atención a los desafíos técnicos, éticos y de seguridad.

16/03/2026