La industria automovilística mantiene la prudencia en materia de inteligencia artificial aplicada a sus procesos de producción, por motivos de eficiencia y rentabilidad.

A primera vista, los progresos en inteligencia artificial en la industria del automóvil pueden parecer tímidos, tal y como constata Capgemini en el informe que ha elaborado sobre el tema(1). Según los resultados de este estudio, el porcentaje de empresas del sector que aplican la inteligencia artificial a gran escala ha pasado del 7% en 2017 al 10% actual en todo el mundo. En opinión de Capgemini, los grandes constructores podrían aumentar sus beneficios de explotación hasta el 16% si desplegaran la inteligencia artificial a gran escala.

“La inteligencia artificial solo tiene cabida si representa una importante ganancia potencial en el rendimiento de fabricación y garantiza un retorno de inversión aceptable”

“Hay que tener en cuenta varios factores”, manifiesta Thomas Hoffmann, director de Business Development en Actemium. “La industria automovilística es sin duda el sector más robotizado. La gran mayoría de las tareas ya están automatizadas”. Para el experto de la marca de VINCI Energies especializada en los procesos industriales, “los obstáculos a un despliegue más rápido de la inteligencia artificial son principalmente dos:: el nivel de madurez de estas nuevas tecnologías, que aún está lejos de ser óptimo para que puedan ser sistemáticamente industrializadas, y la cultura propia de esta industria extremadamente exigente en términos de rendimiento y de seguridad del producto final”.

En cuanto a los procesos de fabricación o montaje, es cierto que el sector automovilístico puede encontrar múltiples ámbitos en los que desplegar aplicaciones relacionadas con la inteligencia artificial. “Pero no debemos olvidar que la inteligencia artificial solo tiene cabida si representa una importante ganancia potencial en el rendimiento de fabricación y garantiza un retorno de inversión aceptable”, insiste Thomas Hoffmann, que recuerda que “la gestión del entorno informático y de la ciberseguridad es esencial para proteger la herramienta de producción”.

Múltiples aplicaciones

La contribución de la inteligencia artificial ya es evidente en el lean management. Esta tecnología permite optimizar la productividad integrando el concepto de TRS (tasa de rendimiento sintético) o OEE (overall equipment effectiveness o eficiencia general de los equipos). En su estudio, Capgemini menciona el caso de Audi, que está probando un sistema basado en la inteligencia artificial utilizando cámaras inteligentes para identificar los más pequeños defectos y fisuras en la chapa.

La inteligencia artificial también ofrece ventajas en la gestión de los stocks en tiempo real, por ejemplo al preparar kits de piezas para ensamblar en las cadenas de montaje. La gestión inteligente de los recursos se basa en grandes cantidades de datos. Y la inteligencia artificial ofrece esta capacidad de análisis de masas, que permite mejorar la gestión de los activos y recomendar planes y acciones optimizados. Por ejemplo, Cooper Standard Automotive sigue en tiempo real los datos de las fábricas que tiene en todo el mundo.

Ayuda en la toma de decisiones

“Hoy en día, las fábricas pueden controlar el estado de los equipos de producción y de la maquinaria pesada mediante sensores IoT. Se trata del denominado mantenimiento predictivo”, subraya Thomas Hoffmann. “Cada sensor está conectado a un equipo y recopila los datos relacionados con las vibraciones cada vez que el equipo se desplaza o se utiliza. Este análisis detallado de los materiales ayuda a prevenir los fallos en los equipos antes de que se produzcan e interrumpan la cadena de montaje”.

En este sentido, General Motors ha desplegado en casi 7.000 robots una herramienta de clasificación de imágenes basada en la nube. Este proyecto piloto, concebido para identificar los fallos en los componentes antes de que se produzcan, ha permitido detectar 72 incidentes que podrían haber comportado retrasos en la producción.

La inteligencia artificial debe considerarse en primer lugar una herramienta que ayude en la toma de decisiones. “El ser humano debe seguir siendo, en la mayoría de casos, el máximo responsable final en la toma de decisiones”, advierte el director de Business Development de Actemium, que no obstante considera que “la inteligencia artificial, que ya está presente en el proceso de fabricación del automóvil, tendrá una presencia todavía mayor en el desarrollo de los nuevos coches eléctricos”.

(1) Capgemini encuestó a 500 dirigentes de la industria automovilística en ocho países entre diciembre de 2018 y enero de 2019. Por otro lado, se realizaron entrevistas profundizadas con expertos de los sectores automovilístico y empresarial.

20/02/2020