Los sistemas de autoconsumo colectivo, soluciones locales que permiten compartir energía, aportan beneficios a largo plazo, especialmente en relación con la estabilidad de los precios de la energía y el uso de energía procedente de fuentes renovables. Poner a disposición de las empresas de VINCI la experiencia adquirida para acompañar su desarrollo: este es el reto que han asumido Citeos Montpellier y Eurovia Languedoc Roussillon.

Desde las primeras operaciones piloto, iniciadas en 2018, los sistemas de autoconsumo colectivo se han multiplicado en Francia. Concebidos para dar respuesta al desafío climático, los retos de la transición energética y la volatilidad del precio de la electricidad, el número de estos sistemas locales de intercambio de energía entre productores y consumidores se duplica cada año. Actualmente ya existen más de mil instalaciones en activo y unos 1.300 proyectos en fase de estudio.
¿En qué consiste exactamente? El autoconsumo colectivo permite a los actores públicos o privados situados en un territorio limitado compartir una producción de energía renovable, en la mayoría de los casos fotovoltaica, a través de la red pública de distribución.
Este dispositivo, regulado por documentos legislativos y normativos (artículos L315-1 y siguientes del Código de la Energía), impone una serie de limitaciones. Los socios deben constituirse en una persona jurídica organizadora, que suscribe un acuerdo con el gestor de redes de distribución (Enedis o empresas locales de distribución). La distancia entre los dos participantes más alejados entre sí debe ser inferior a 2 km en un entorno urbano, 10 km en un entorno periurbano y 20 km en un entorno rural, y la potencia acumulada de las instalaciones de producción no puede superar los 3 MW.
Numerosas ventajas
“El autoconsumo colectivo está en camino de convertirse en un modelo cada vez más relevante de valorización de la electricidad, especialmente ante la disminución de las ayudas públicas a la energía fotovoltaica. El número de actores implicados (oficinas de proyectos especializadas, soluciones informáticas, colectivos ciudadanos) no deja de aumentar. VINCI tenía que dominar este ecosistema”, señala Frédéric Petitbois, director de VINCI Energies en Francia, que impulsó un demostrador de autoconsumo colectivo entre Citeos Montpellier y Eurovia Languedoc Roussillon.
Los socios que participan en un sistema de autoconsumo colectivo comparten un primer interés evidente: la reducción de la factura energética. El actor A, que consume energía para sus propias necesidades y dispone de un excedente, lo revende a un socio B a una tarifa acordada que resulte beneficiosa para ambas partes.
“El autoconsumo colectivo es hoy en día un modelo que se controla bien“
Pero más allá de este cálculo económico, el autoconsumo colectivo comporta numerosas ventajas: aumento de la cantidad de energía renovable disponible, limitación de las necesidades de almacenamiento gracias a la sincronización entre producción y consumo, impulso de las dinámicas territoriales mediante la implantación de sistemas de autonomía energética y la implicación de actores locales, etc.
En definitiva, el autoconsumo colectivo ofrece una producción de energía renovable descentralizada y resiliente gracias a la suma de pequeñas unidades de producción locales. Aunque requiere importantes inversiones iniciales, esta innovación comporta beneficios a largo plazo, especialmente en términos de estabilidad de los precios de la energía y de reducción de la dependencia de las energías fósiles.
Un modelo replicable
No obstante, la creación de un sistema de autoconsumo colectivo requiere un importante trabajo de ingeniería técnica (diagnóstico, simulación), ingeniería jurídica (constitución de una persona jurídica organizadora) e ingeniería social (coordinación entre las parte). “Al involucrar a múltiples actores, estos sistemas a menudo implican configuraciones complejas, que pueden requerir un acompañamiento. Se trata, por tanto, de evaluar los aspectos económicos, técnicos y jurídicos para calcular con la mayor precisión posible los costes de inversión y las cantidades de energía que podrán producirse, y de optimizar el autoconsumo dentro del sistema mediante una selección adecuada de los consumidores”, explica Frédéric Petitbois.
Precisamente para poder ofrecer a sus empresas un modelo llave en mano, replicable y adaptable, el Grupo VINCI ha puesto en marcha, en la zona de Montpellier, un demostrador entre Citeos Montpellier y Eurovia Languedoc Roussillon, que ya está en funcionamiento.
El análisis y las hipótesis de trabajo se han desarrollado al máximo para poder garantizar el control de las limitaciones administrativas y jurídicas, y para probar todos los escenarios de medición y seguimiento de la producción y el consumo. “Hemos trabajado en la estandarización de la documentación contractual y hemos desarrollado herramientas para simplificar y generalizar la implantación del modelo, de modo que estamos en condiciones de ofrecer a las empresas del Grupo un entregable operativo en cualquier supuesto. La estructura jurídica que hemos creado incluso puede agrupar proyectos que no se encuentren en nuestro territorio”, explica Frédéric Petitbois. La solución podría implantarse próximamente en seis o siete entidades de VINCI en un polígono industrial de Vitrolles (Bouches-du-Rhône), cerca de Marsella.
20/07/2026