La electrificación de los autobuses, motor de la movilidad descarbonizada
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Ante la emergencia climática, la electrificación de los autobuses está avanzando en todo el mundo. Pero tras la imagen de una movilidad limpia se esconden retos técnicos, organizativos y financieros que algunas ciudades se esfuerzan por superar con la ayuda de VINCI Energies, como por ejemplo Brisbane (Australia), Roanne (Francia) y Wiesbaden (Alemania).

La electrificación del transporte público, en especial de los autobuses, es esencial en la lucha contra el cambio climático. Pero aunque los costes de adquisición y de infraestructuras suelen percibirse como los principales obstáculos, hay otros retos más complejos y cruciales que afrontar, empezando por los técnicos y organizativos.
El primer obstáculo radica en la continuidad del servicio, e implica enfrentarse a múltiples desafíos. La reducida autonomía de los autobuses eléctricos, que pueden recorrer menos quilómetros entre dos recargas, obliga a realizar un seguimiento constante de los niveles de carga y del estado de las baterías. Puesto que el tiempo de recarga es largo, a una flota que opera desde las 5 de la mañana hasta la 1 de la madrugada, solo le quedan 4 horas disponibles para una recarga masiva.
Además, alimentar a toda la flota requiere infraestructuras robustas, con las que los operadores tradicionales no suelen estar familiarizados. Por último, un funcionamiento fiable de sistemas tan complejos requiere dominar la comunicación entre el vehículo y el terminal de carga, la supervisión a distancia y la gestión de anomalías.
Todo ello exige una coordinación multidisciplinaria entre industriales (fabricantes de autobuses y de terminales de carga), integradores, empresas informáticas y operadores públicos.
Y a pesar de todo, la electrificación de los autobuses en todo el mundo no para de avanzar, aunque el fenómeno sigue siendo modesto, con unos 780.000 autobuses eléctricos en circulación, lo que representa algo menos del 5% de la flota mundial (cifras de 2024). Cabe señalar que China posee más del 90% de los autobuses eléctricos del mundo, teniendo en cuenta que Shenzhen electrificó por completo su flota en 2017.
En Europa, el 46% de los nuevos autobuses urbanos vendidos en 2024 en la UE fueron eléctricos.
La electrificación de los autobuses no es solo una cuestión de financiación. También, y quizás sobre todo, es una cuestión de fiabilidad, planificación y colaboración entre actores heterogéneos. En este contexto, las recientes iniciativas adoptadas por algunas ciudades demuestran que es posible superar estos obstáculos.
EN BRISBANE, LA ELECTRIFICACIÓN DEL TRANSPORTE PÚBLICO EN AUSTRALIA DA UN SALTO ADELANTE
En Australia, el transporte es el tercer mayor emisor de gases de efecto invernadero, de modo que la transición del sector de los transportes hacia las cero emisiones es esencial para luchar contra el cambio climático. En Brisbane, al este del país, donde los autobuses configuran la columna vertebral de la red, el Ayuntamiento ha puesto en marcha un ambicioso plan: dotar a la capital del estado de Queensland de infraestructuras de recarga capaces de mantener y ampliar la flota eléctrica.
Como primer paso, se han instalado cuatro puntos de carga rápida al final del trayecto (End-of-Trip o EoT) en las estaciones terminales de dos grandes líneas de la red. Gracias a un pantógrafo aéreo, pueden recargar un autobús en menos de seis minutos y medio, el tiempo de una parada, antes de que reanude la ruta. “Cada emplazamiento puede albergar hasta dos cargadores rápidos”, puntualiza Harry Ashton, Perimeter Director de VINCI Energies Australia North East, la filial de VINCI Energies a cargo del proyecto.
El segundo pilar es la cochera central, equipada también con cargadores rápidos y lentos. “Esta configuración bimodal permite una gestión flexible de la energía, incluyendo la recarga nocturna y rotaciones rápidas durante las horas de servicio”, explica Harry Ashton, quien añade que “el terminal de carga rápida de la cochera es también un punto de recarga EoT”. La recarga nocturna con cargadores CCS2 (Combined Charging System) enchufables prolonga la vida útil de las baterías, mientras que las recargas rápidas durante el día garantizan la máxima disponibilidad.
Solución escalable
“Toda la infraestructura se basa en una alimentación de alta tensión de 11 kV suministrada por Energex [distribuidor de electricidad de Queensland], convertida en corriente continua de alta potencia. Los equipos, alojados en contenedores seguros y climatizados, están diseñados para que puedan escalar: la cochera podrá contar con 60 puntos de carga adicionales”, señala Harry Ashton.
Esta instalación, que ya está operativa para 60 autobuses eléctricos, allana el camino para una red más limpia, más inteligente y más sostenible.
Los desafíos técnicos y organizativos son los más complejos.
EN ROANNE, UNA MIRADA DE CERCA A LA PRIMERA RED DE AUTOBUSES 100% ELÉCTRICA DE FRANCIA
Lanzado en junio de 2022, el proyecto de Roanne aspira a electrificar la totalidad de la flota de autobuses. “Desde el inicio, Roannais Agglomération y Transdev Roanne se plantearon un objetivo ambicioso: convertirse en la primera red 100% eléctrica de Francia”, Laure Fraboulet, responsable de la actividad eBus en Mobility (VINCI Energies).
Para lograr este propósito, Mobility diseñó e instaló un sistema de carga llave en mano, que abarca desde el punto de suministro eléctrico hasta los terminales de carga. “Nos encargamos de todo el dispositivo: la ingeniería, el suministro y la instalación de los equipos, pero también del software de supervisión y recarga inteligente Cway”, puntualiza Mathieu Lamouroux, director de proyectos eBus en Mobility.
El proyecto se desarrolló en dos fases: en mayo de 2024, con la puesta en funcionamiento de los 9 primeros puntos de carga, y en mayo de 2025, con la instalación de 18 puntos adicionales, para alcanzar un total de 27. La infraestructura también incluye celdas de alta tensión, un transformador de 1.600 kVA, un cuadro general de baja tensión y 14 terminales dobles de 2 x 60 kW. El conjunto estará supervisado por Cway, que optimiza la recarga según las necesidades operativas.
“El gran reto era entregar un sistema fiable y escalable cumpliendo con unos plazos muy ajustados”, reconoce Laure Fraboulet. “Anticipamos las necesidades futuras de la red para que la infraestructura pueda incorporar otros cambios en los próximos años”.
APP ejemplar
El proyecto reúne a un grupo único de actores en el marco de una asociación público-privada (APP): el fabricante de autobuses IVECO, el fabricante de terminales de carga Alphée y los integradores Cegelec Mobility y Cegelec Roanne, dos empresas de VINCI Energies.
“La fuerza de este proyecto radica en la colaboración”, insiste Mathieu Lamouroux. “Todas las partes implicadas —autoridades, operador y socios industriales— han avanzado en la misma dirección. Esta dinámica colectiva nos ha permitido superar importantes desafíos técnicos y logísticos”.
Con el tiempo, los habitantes de Roanne contarán con una red más respetuosa con el medio ambiente y más agradable de utilizar. “Los autobuses eléctricos aportan una mayor comodidad en el viaje, menos ruido y cero emisiones locales de contaminantes”, recuerda Laure Fraboulet.
Para las autoridades y el operador, las ventajas también son estratégicas: “Les entregamos una infraestructura totalmente controlada en términos de costes y plazos, con las herramientas necesarias para garantizar su fiabilidad a largo plazo”, explica Mathieu Lamouroux.
Proyectos en curso
En Burdeos, Marsella, Lyon o Clermont-Ferrand también se están desarrollando proyectos ambiciosos, pero la ciudad del Loira demuestra que esta transición es posible, incluso para una ciudad de tamaño medio. “Roanne es la prueba de que, con una visión clara y socios implicados, es posible acelerar la descarbonización de los transportes públicos”, concluye Laure Fraboulet.
ALEMANIA: WIESBADEN TOMA LA INICIATIVA EN UN CONTEXTO COMPLICADO
La electrificación de los autobuses en Alemania no se limita tan solo a los vehículos con baterías. El hidrógeno y los trolebuses también forman parte de la ecuación, como en Solingen, al este de Düsseldorf (Renania del Norte–Westfalia), donde estos últimos circulan desde la década de 1950.
Sin embargo, para los autobuses eléctricos los retos siguen siendo considerables. . Benjamin Dahmen, director de la empresa Omexom eMobility, destaca tres puntos principales: “el elevado coste de los vehículos y las infraestructuras, la dependencia de las subvenciones (que finalizaron en 2025 para los autobuses eléctricos) y la complejidad operativa relacionada con la autonomía limitada y los tiempos de recarga. A ello hay que añadir las limitaciones financieras de los municipios, a menudo fuertemente endeudados, y la necesidad de adaptar las cocheras y los talleres.
Por todo ello, algunas ciudades avanzan con mayor rapidez que otras, en función de sus medios y su estrategia. Al oeste de Frankfurt, Wiesbaden, capital del land de Hesse, es un ejemplo de ello. La empresa de transporte local ESWE Verkehrsgesellschaft ha decidido convertir la totalidad de su flota diésel en vehículos eléctricos y de hidrógeno. Para acompañar esta transformación, se encargó un proyecto monumental a varias entidades de VINCI Energies y del grupo VINCI.
Proyecto de gran envergadura
En una superficie de 8.000 m², Eurovia (VINCI Construction), Actemium y Omexom diseñaron y construyeron una infraestructura adaptada que incluye 120 puntos de recarga. Las obras, realizadas entre 2020 y 2024, incluyeron movimientos de tierras, infraestructuras viarias, redes de cables, canaletas técnicas y conductos de alimentación. Actemium en Alemania, con sede en Spremberg, Omexom Kraft- und Lichtanlagen y Eurovia se encargaron de todos los servicios de planificación, incluyendo el desarrollo del concepto global (desde la media tensión hasta el terminal de carga) y, en colaboración con Omexom, de la ingeniería del suministro eléctrico.
La marca Infraestructuras de Energía de VINCI Energies también facilitó la subestación transformadora de dos plantas, que garantiza el suministro eléctrico de todo el conjunto. La singularidad del proyecto radicó en trabajar en una cochera en funcionamiento sin interrumpir el tráfico de autobuses y en llevar a cabo parte de los trabajos a cubierto.
Con unos costes elevados y una financiación incierta, el futuro de la electrificación de los autobuses en Alemania sigue estando ligado a la capacidad de las ciudades de forjar alianzas e innovar en sus modelos económicos. No obstante, al cruzar este umbral, Wiesbaden demuestra que la transformación es posible, incluso en un contexto complicado.
16/03/2026