Los recursos, la clave de los futuros modelos industriales
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La escasez de materias primas exige un replanteamiento radical de los sistemas de producción. Sin embargo, a pesar de lo urgente de la situación, conviene no apresurarse. Analizamos testimonios y reflexiones de diferentes representantes de la industria.

La economía mundial consume cada año más de 100.000 millones de toneladas de materias primas, de las cuales aproximadamente la mitad van al sector de la construcción. Este sector genera, por sí solo, un tercio de los residuos y el 40% de las emisiones de gases de efecto invernadero. Según la ONU, los volúmenes de extracción de recursos podrían aumentar en un 60% de aquí a 2060 respecto a los niveles de 2020.
Estas cifras muestran un reto decisivo de la transición energética: el carácter crítico de los recursos hace necesario un replanteamiento radical de los sistemas económicos y los modelos de producción. Para los industriales, la reflexión que hay que hacer es tanto más compleja por no existir una definición universalmente aceptada de esta noción de criticidad, cuyo sentido puede cambiar a lo largo del tiempo, según las necesidades de los mercados, la forma de tratar la materia, la situación de las vías de transporte…
Varios representantes de la industria se han ocupado de este asunto en el último Festival Building Beyond, organizado en París en mayo de 2025 por Leonard, la plataforma de prospectiva e innovación del Grupo VINCI.
Reciclar y sustituir
Para ahorrar recursos, los distintos sectores de actividad han concentrado sus esfuerzos en primer lugar en el reciclaje, convirtiéndolo en una opción casi sistemática en todo proceso de producción. VINCI, por ejemplo, cuenta con más de 200 canteras en todo el mundo y casi el mismo número de plataformas de reciclaje. Sin embargo, reciclar a menudo genera una gran cantidad de CO2. Por ese motivo, la investigación centra cada vez más sus intereses en los materiales de sustitución.
“En primer lugar, hemos apostado por las cenizas volantes que emanan de las centrales de carbón. Después, tras el cierre de esas centrales, nos interesamos por las arcillas activadas térmicamente”, explica Laury Barnes-Davin, directora de investigación y desarrollo de Vicat. De este modo, el grupo cementero podría, con el tiempo, sustituir el 50% del clínker utilizado en la fabricación de hormigón.
“Cuando lo imposible se está produciendo regularmente, conviene pensar en el largo plazo”
En un contexto de escasez, la sustitución, por definición, nunca es definitiva, apunta Marc Pasquet, vicepresidente sénior de servicios y soluciones de Michelin: “Los materiales que exploramos hoy (silicio obtenido a partir de la cáscara de arroz, productos derivados del etanol) aún no son críticos, pero seguramente lo sean en el futuro”.
Ecosistemas
Una fórmula de neumático concentra 250 productos diferentes, que provienen de entre 1.000 y 2.000 emplazamientos proveedores, que, a su vez, trabajan con unos 3.000 colaboradores: pensar en “recursos” es, ante todo, identificar ecosistemas de actores.
“La innovación es indisociable de una relación de proximidad con los proveedores y los colaboradores. Para entender mejor lo que son para nosotros los criterios de criticidad, hemos establecido un comité científico, formado por asesores, investigadores e ingenieros, y hemos optado por trabajar concretamente con una lista de nueve recursos”, comenta Isabelle Spiegel, directora de medio ambiente del Grupo VINCI.
La preocupación de los grandes grupos mundiales es siempre la misma: lograr diseñar, producir y vender fórmulas únicas y referentes, aunque solo sea para evitar una gran volatilidad de los precios de los materiales de sustitución, cuyos mercados ya tienen dificultades para aceptar el sobrecoste. “En los 12 países donde estamos implantados, contamos con siete empresas que practican la economía circular, en cada caso, con contextos y redes de suministro diferentes. El objetivo es obtener un producto que sea el mismo en todas partes”, subraya Laury Barnes-Davin.
Los big data, un aliado
En esta búsqueda de la homogeneidad, el gran aliado de los industriales podrían ser los big data. “Mediante el cálculo y la modelización, se pueden encontrar bolsas de ahorro de entre un 20 y un 30%”, afirma Isabelle Spiegel.
Los macrodatos y la IA generativa abren perspectivas prometedoras en la identificación de yacimientos de recursos y de residuos que pueden ser reutilizados, reciclados o recuperados; en la trazabilidad de las materias primas; en la medida del impacto medioambiental de los diferentes escenarios de sostenibilidad, y en la comprensión de los mercados.
El “día de la deuda ecológica”, el punto simbólico a partir del cual el planeta vive “a crédito”, llega cada año un poco antes. No obstante, en un contexto de múltiples crisis en el que la incertidumbre es la norma, las prisas pueden ser malas consejeras. “Cuando lo imposible se está produciendo regularmente, conviene pensar en el largo plazo”, resume Isabelle Spiegel.
Europa quiere liberarse de la dependencia
El 25 de marzo de 2025, la Comisión Europea presentó una lista de 47 proyectos de explotación de tierras raras y materiales estratégicos imprescindibles para el funcionamiento de su industria. El objetivo es permitir un mejor acceso a 14 de las 17 materias primas estratégicas identificadas por Bruselas, entre ellas la bauxita, el cobalto, el cobre, el litio, el níquel y el tungsteno. Los proyectos seleccionados recibirán una inversión global de 22.500 millones de euros y la etiqueta de la Comisión. 25 de los 47 proyectos tienen relación con nuevas minas. La UE se ha fijado objetivos ambiciosos para el año 2030: extraer en su territorio al menos el 10% de los materiales estratégicos, transformar al menos el 40% y reciclar como mínimo el 25%.
15/01/2026