El sector de la salud es uno de los más avanzados en materia de innovación. En lo que necesariamente es un escenario de competencia mundial, Francia cuenta con un tejido de start-ups particularmente dinámicas.

Un volumen de negocio anual de 40.000 millones de euros y la creación de 130.000 puestos de trabajo hasta el 2030 es el potencial económico de la industria de las tecnologías de la salud o e-salud en Francia, según el estudio «Faire de la France un leader mondial de la santé» (Hacer de Francia un líder mundial en salud), llevado a cabo por Boston Consulting Group y France Biotech, asociación francesa integrada por las principales empresas innovadoras del sector de la salud y sus socios expertos.

La « french health tech » es hoy en día un conjunto de más de 600 empresas -fundamentalmente start-ups– que exploran cómo será el sector de la salud del futuro, en los ámbitos de la biología (inmunoterapia, terapia celular, secuenciación y edición del ADN…); los equipos (robots quirúrgicos, técnicas de imagen médica, herramientas diagnósticas, nanotecnología…), y la tecnología digital (big data, Internet de las cosas, impresión 3D…).

Estas empresas conforman un tejido empresarial particularmente dinámico, a juzgar por las cifras de la 16.ª edición del «Panorama France Health Tech» (Panorama de las tecnologías de la salud en Francia), que publica France Biotech. En el 2018, el 41% de estas estructuras tenían menos de cinco años, y pese a su corta vida, la mitad de ellas contaban con muchos más productos innovadores que las cinco principales empresas del sector farmacéutico francés juntas (Sanofi, Ipsen, Servier, Pierre Fabre y LFB).

Francia es el país mejor « equipado » en materia de ayudas públicas en la fase inicial de las start-ups

Según las proyecciones de los expertos, los productos desarrollados por las 20 primeras empresas francesas de biotecnología podrían beneficiar en el futuro a 11 millones de pacientes en Francia y 250 millones en todo el mundo.

Ventajas y obstáculos

Para responder lo mejor posible a estos retos, las empresas del sector tienen una importante baza a su favor: una sólida red de financiación pública para las empresas innovadoras en Francia. Entre el Crédito Fiscal a la Investigación, las participaciones de la Banca Pública de Inversión, las ventajas del régimen Joven Empresa Innovadora y las inversiones de los diversos Programas de Inversiones para el Futuro, Francia es el país mejor « equipado » en lo referente a ayudas para poner en marcha este tipo de empresas.

Sin embargo, la industria de las tecnologías de la salud en Francia tiene que hacer frente a algunos obstáculos, como una financiación insuficiente tras la fase inicial, la falta de conocimientos sobre la ayuda a start-ups, una cierta rigidez en la transferencia de tecnologías entre el sector público y el privado, y una reglamentación que puede ser disuasoria.

Apostando por la innovación abierta, la cooperación multidisciplinaria, la facilitación de la financiación y un marco normativo más flexible, Francia se encuentra, según los expertos, en una excelente posición para poder responder a las exigencias de un mercado mundial considerable a largo plazo.