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La mejora energética de la industria francesa reside en la optimización de su competitividad: para poder afrontar los retos medioambientales, es indispensable buscar el máximo rendimiento.

Los actores industriales se enfrentan a una creciente presión competitiva, legislativa y medioambiental con relación a su contribución a la economía del país. No es tarea fácil afrontar estos retos después de dejar atrás una crisis muy dura. Mientras que algunos lo consideran una oportunidad para reinventar el modelo industrial francés, otros apuntan a las dificultades de implementar una transición global con límites difusos y cuyos beneficios todavía se aprecian poco.

Sin embargo, la industria francesa debe volver a asumir su papel de líder económico y demostrar su capacidad para poner en cuestión su modelo y, antes que nada, su consumo energético: lejos de ser anecdótico, este aspecto puede contribuir a mejorar los procesos, la calidad y la competitividad, cuyos beneficios se han distorsionado hasta el momento.

La optimización de la eficiencia energética en la industria también debe servir a las ambiciones económicas

La optimización de la eficiencia energética se promueve, se percibe y se vive como uno de los principales impulsores de la preservación del medio ambiente. Pero la industria del futuro es mucho más que este único reto: concebida inicialmente como una transformación estructural impulsada por la tecnología digital, ahora ha adquirido un sentido mucho más amplio e incorpora conceptos transversales como la normalización, la humanización, la automatización o la ecología.

El reto de la crisis de confianza de los fabricantes

Ningún fabricante rehuirá un desafío, pero es utópico pensar que el sector puede estar « motivado » a replantear sus fábricas en función de cuestiones mayoritariamente medioambientales, aunque se le prometan ayudas e incentivos. Esta presión externa a menudo se ve agravada por el desconocimiento ―o la decepción― de los principales interesados: la prueba de los beneficios económicos, aunque considerables, generados por las reformas de las plantas de producción sigue siendo demasiado discreta en un entorno conocido por su secretismo. Además, algunos fabricantes están decepcionados por la legislación vinculante y las auditorías obligatorias, cuyo valor añadido es difícilmente cuantificable.

Optimización energética: la piedra angular de un plan indispensable de transformación continua

Los fabricantes deben tomar nota de la constante “regeneración” del sector, reconocido por su resiliencia, así como de los hitos que jalonan su historia y que han repercutido en la economía.

Estos hitos incluyen tres grandes revoluciones, cuyo denominador común es la transformación a nivel mundial del modelo energético en la industria: la aparición del carbón, del petróleo y finalmente de la energía nuclear brindaron a la industria la oportunidad de reinventarse totalmente. Así pues, ¿qué podría ser más natural para la industria francesa que centrarse en la energía que consume, que podría producir, que puede ahorrar y que debe negociar?

El proceso de mejora continua nunca ha sido tan necesario como con la actual aceleración de la renovación tecnológica. Pero analizar el consumo energético no consiste solamente en cambiar la base del proceso o en actualizar regularmente el hardware.

Implementar un proceso de mejora continua de la eficiencia energética implica un conocimiento global de los ejes de optimización que pueden estructurarlo:

  • Acciones específicas fáciles de llevar a cabo (instalación de variadores de velocidad, detección de fugas, instalación de capas aislantes, relamping, etc.).
  • Caracterización de flujos de energía útiles, basados en la energía mínima necesaria, para cada etapa del proceso.
  • Renegociación de contratos de compra de energía, que a menudo están mal dimensionados y son opacos a causa de la liberalización del mercado.
  • Transición hacia el autoconsumo, facilitada por la relajación de la legislación.
  • Valorización del potencial de la gestión de la carga eléctrica (soluciones de “respuesta a la demanda”).
    Los integradores especializados, flexibles e independientes son socios clave en estos puntos, incluido el aspecto financiero, hilo conductor y garantía de continuidad del proceso.

Dado que es necesaria, la transición energética no debe ser elitista

La fábrica del futuro demuestra constantemente la adaptabilidad, madurez y relevancia de las tecnologías accesibles: hay tantas soluciones como sectores, tamaños de plantas o niveles de inversión. Para lograr que la optimización energética sea una herramienta de mejora del rendimiento, es necesaria una concienciación general. La fábrica del futuro, tal como debe construirse, permitirá volver a un crecimiento esperado y duradero para todos, incluido el medio ambiente.

 

15/11/2018

Thomas Leseigneur, responsable Innovation Actemium (VINCI Energies)

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