Para que la circularidad salga de la posición residual a la que parece haber quedado relegada y para crear un modelo de producción creíble y viable, las organizaciones económicas deben acelerar el cambio de sus propios modelos, y eso implica algunas condiciones.

Mucho se habla de la economía circular, y además se habla bien, pero a pesar de ser un tema recurrente en los medios, además de un mantra político, no termina de despegar. Según el último informe sobre el índice de circularidad global de la ONG Circle Economy (https://www.circularity-gap.world/2024), estaríamos incluso ante un retroceso, ya que su contribución a la economía global ha pasado entre 2018 y 2023 del 9,1% al 7,2%.
Se trata de una posición frágil que se explica por la complejidad de aplicar y, sobre todo, desplegar, procesos y esquemas circulares que, por definición, requieren enfoques sistémicos. Son las organizaciones económicas –y, con más motivo, las de los sectores particularmente “emisores”, como la construcción– las que tienen que asumir el reto del cambio a la industrialización o, dicho de otro modo, el paso a la escalabilidad.
La robustez, principio fundamental de una circularidad fuerte
De acuerdo, pero ¿cómo? Esta pregunta era el núcleo de los trabajos del último Festival Building Beyond, organizado en París en mayo de 2025 por Leonard, la plataforma de prospectiva y de aceleración de proyectos innovadores del Grupo VINCI.
Tal vez empezando por ponerse de acuerdo en un objetivo común. Existen dos formas de economía circular: la débil y la fuerte. La primera consiste en reducir el volumen de consumo de materiales y energía, así como el volumen de residuos, mediante la optimización de procesos y el reciclaje, sin que ello implique una modificación profunda de las posturas industriales.
“La economía circular fuerte, más sistémica y enfocada en el futuro, aspira a una transformación radical de los modelos a través de la prolongación del ciclo de vida de los productos, su reparación y su reacondicionamiento. El eje de esta economía es la robustez”, resume Yannick Gómez, responsable de estudios de la Célula de Innovación de la Comisión de Energía Atómica y Energías Alternativas de Francia (CEA).
“Mantener el control sobre los recursos es lo que va a permitir convertir la circularidad en un verdadero factor acelerador de negocio”
Cabe citar aquí el concepto de antifragilidad, introducido por el estadístico y filósofo libanés-estadounidense Nassim Nicholas Taleb, que describe la capacidad de algunos individuos, organizaciones o sistemas no solo de resistir frente al estrés y los shocks, sino de salir reforzados de ellos.
Un factor acelerador de negocio para el sector de la construcción
“Mantener el control sobre los recursos, controlar la materia prima y recuperarla al final del ciclo es lo que va a permitir convertir la circularidad en un verdadero factor acelerador de negocio para el sector de la construcción”, argumenta Yannick Gómez.
Para convertirse en un negocio, la economía circular debe ganar rápidamente “cuota de mercado” respecto a la economía lineal, pasar del 7,3% al 30%, al 40% y luego al 50%. Pero esta aceleración está supeditada a varias condiciones, y la primera es la pertinencia comercial de la propuesta. No todos los materiales son igual de adecuados para el cambio a la circularidad.
“Hay que evaluar el potencial de cada elemento bajo el prisma de una combinación de rendimientos técnicos internos y criterios externos (asegurabilidad, aceptabilidad, etc.)”, explica Guillaume Graffin, responsable de ingeniería logística y reutilización en VINCI Energies France – Tertiaire IDF.
Entre los materiales más accesibles para los ciclos de reutilización de un sector en primera línea, como es el de la construcción, están los cables eléctricos de sección pequeña. Cegelec Nord Grands Projets, empresa de VINCI Energies, ha lanzado Circable, una PoC alrededor de una oferta de cables procedentes de demoliciones. El objetivo preliminar del crecimiento de esta oferta de segunda mano es asentar un “reflejo de reutilización” en los pedidos de cables eléctricos dentro del Grupo.
Convertir lo opcional en sistemático
Otro requisito previo para el despliegue de la economía circular es la capacidad de los actores de ofrecer sistemáticamente una “opción circular” en cualquier interacción comercial. Esa es la tendencia que quiere seguir VINCI Construction con Ogêo, un árido formulado a base de recursos primarios (áridos de canteras) y secundarios (materiales procedentes de demoliciones, excavaciones de canteras e industrias).
“Queremos ofrecer de forma sistemática y exclusiva un producto de la gama Ogêo que tenga en cuenta los recursos secundarios locales allí donde sea posible”, afirma Blandine Revest, directora de materiales en VINCI Construction France. La distribución de las proporciones de recursos primarios y secundarios en la formulación de este árido variará según cada caso, en función de las necesidades técnicas y estéticas de cada cliente y cada proyecto.
De la competición a la “coopetición”
El principio de ofrecer de forma sistemática, pero sin imposiciones y para responder a una necesidad es válido para la economía circular, al menos tanto como para la lineal, pero no es suficiente para dar el paso a la industrialización. ¿Cómo conseguir que lo que es un residuo para un actor A se convierta, siempre o casi siempre, en un recurso para un actor B?
“Hay que establecer modelos de cooperación inéditos, coaliciones que reúnan a entre cinco y diez actores capaces de reflexionar juntos sobre la base de una metodología precisa para proponer pistas de acción concretas en áreas concretas”, sostiene Raphaël Masvigner, cofundador de Circul’R, una consultoría experta en transición de empresas y territorios.
Entre las iniciativas que se han puesto en marcha hay una “Coalición de la Industria Circular”, que lanzó oficialmente el Ministerio francés de Economía, Finanzas y Soberanía Industrial y Digital en enero de 2025, que reúne a grandes industriales en torno a tres ejes de reflexión: identificación de los riesgos relacionados con la economía lineal, desarrollo de estrategias de economía circular adaptadas y despliegue operativo de las soluciones identificadas. A partir de su trabajo se publicará, en 2026, un informe de influencia y de acción destinado a responsables de la toma de decisiones en los ámbitos privado y público.
“Es multiplicando estos círculos abiertos, pasando de una postura de competición a una de ‘coopetición’, como nos damos la oportunidad de pasar a la acción”, afirma Yannick Gómez, de la CEA.
Requisitos previos para la escabilidad
- Migración de los modelos estructurantes de producción y de consumo hacia una economía de la funcionalidad
- Aceptabilidad económica de las ofertas, trabajando en la determinación de precios y con control de costes de recogida, clasificación, reciclaje y reutilización
- Desarrollo de plataformas de reutilización lo más cerca posible de las obras, como mínimo, a escala de los territorios
- Sensibilización respecto a la noción de economía circular de los clientes públicos y privados, así como de todos los actores de la cadena de valor
- Reflejo en las políticas públicas y en la legislación (Ley Anti-Residuos para una Economía Circular –Ley AGEC–, principio de Responsabilidad ampliada del productor)
- Creación de grupos de actores comprometidos con la reflexión y la formalización de las pistas de acción
15/01/2026