Para acelerar el desarrollo de la energía solar en Francia, la Comisión de Regulación de la Energía francesa está fomentando la reconversión de lugares considerados degradados, como las canteras en desuso o aquellas cuya concesión ha finalizado. Omexom, por ejemplo, participa en dos proyectos en Francia. 

A pesar de que aún representa una proporción mínima en el abanico de las energías renovables en Francia, la energía solar avanza viento en popa. En 2019, la capacidad del parque solar fotovoltaico conectado a la red eléctrica en la Francia metropolitana pasó del 10,4 % (es decir, 1 000 MW) a 9,4 GW. 

Todavía es poco, sobre todo en comparación con los esfuerzos desplegados en este terreno por algunos de nuestros vecinos europeos, pero, en virtud de la programación plurianual de la energía (PPE), la energía solar ha adquirido el rango de eje principal de la transición energética y tendrá un peso cada vez mayor en el cumplimiento de los objetivos de neutralidad de carbono fijados para el año 2050.  

El problema es que un parque solar ocupa mucho suelo, una media de una hectárea para una producción de 1 MW, y el suelo es escaso. Por esta razón, el Estado francés está muy implicado en fomentar el desarrollo de centrales fotovoltaicas en terrenos considerados degradados, es decir, no explotables con fines agrícolas: antiguas zonas de tratamiento de residuos, parcelas industriales en desuso o también canteras cuya concesión ha finalizado. 

En opinión de Yves Daguin, gerente de Omexom RE Solar, constructora y operadora de centrales de producción de energías renovables, se trata de una reorientación pertinente, especialmente en el caso de las canteras: “La transformación de antiguas canteras en centrales productoras de energía renovable permite reutilizar un suelo degradado dándole una nueva vida más ‘verde’. Todos salen ganando: la población, los constructores y las administraciones”. 

La transformación de antiguas canteras en centrales productoras de energía renovable permite reutilizar un suelo degradado dándole una nueva vida más “verde”.

Múltiples ventajas 

Las canteras presentan un gran número de ventajas para la implantación de centrales solares. Ofrecen grandes superficies disponibles en ubicaciones poco visibles, ya sea porque quedan ligeramente aisladas o porque están rodeadas de bosques, lo que supone una mejor aceptación entre la población, los vecinos y las asociaciones. 

Por su parte, el suelo de las antiguas canteras goza de una gestión controlada. Por último, las administraciones locales, propietarias de los terrenos en concesión, tienen la oportunidad de comprometerse con la transición energética, que además propicia una fuente de ingresos.  

Ahora bien, muchas zonas degradadas no se pueden explotar, ya sea por la biodiversidad presente en los alrededores o simplemente porque no estan a la venta. 

Actualmente no existe ningún censo exhaustivo de las ubicaciones efectivamente convertibles y, sin embargo, se trataría de una herramienta política muy valiosa para fijar claros objetivos nacionales en cuanto a desarrollo de la energía solar. 

Una central flotante en la Provenza 

Con o sin censo, se están poniendo en marcha nuevos proyectos. Omexom RE Solar participa actualmente en la construcción de varias centrales fotovoltaicas en antiguas canteras. 

En Paulmy, la empresa de VINCI Energies está construyendo una central solar en el terreno reacondicionado de una antigua cantera de arcilla caolinítica para el productor francés independiente Neoen, especializado en energías renovables. La central ocupará alrededor de 20 hectáreas y tendrá una potencia instalada de unos 12 MWp (megavatios pico).  

En Peyrolles-en-Provence, Omexom RE Solar ha sido designada por el productor canadiense Boralex para poner en marcha una central flotante de unos 15 Mwp en una antigua gravera de agua. Más allá de la innovadora revalorización del suelo, este tipo de instalación ofrece ventajas técnicas complementarias: “Por ejemplo, el agua circundante permite enfriar los paneles y mejorar así el rendimiento respecto a los paneles solares instalados en el suelo”, explica Yves Daguin.  

Bonificaciones 

Para los constructores, las canteras son terrenos complejos, con irregularidades, hoyos y pendientes. Por lo general, exigen importantes obras de ingeniería civil, que pueden suponer un sobrecoste sustancial respecto a un terreno “clásico”. 

Por ese motivo, la Comisión de Regulación de la Energía francesa (CRE), que rige las licitaciones públicas, ha previsto un mecanismo de bonificación de la calificación de los candidatos para los proyectos situados en estas ubicaciones degradadas”, destaca Yves Daguin. Por su parte, la ADEME, agencia francesa para la transición ecológica, concede ayudas a las empresas que demuestren haber hecho lo necesario para garantizar la seguridad medioambiental de los terrenos en reconversión. 

  

08/07/2021