Las bioenergías, un elemento del mix que permitirá llegar a la neutralidad de carbono
Tiempo de lectura : 7 min
Las bioenergías han quedado eclipsadas durante mucho tiempo por la tendencia a la electrificación total, pero ahora se imponen como un factor imprescindible para activar la transición energética en Francia. Entre objetivos públicos, restricciones agrícolas y madurez tecnológica, este sector, en el que la metanización tiene un decidido protagonismo, se encuentra en un punto de inflexión estratégico.

En materia de transición energética, el debate público se centra sobre todo en la electricidad, mientras que las bioenergías quedan relegadas a un segundo plano, cuando en realidad constituyen un pilar de las estrategias nacionales. Las bioenergías, que se obtienen de distintos tipos de biomasa (madera, residuos agrícolas, residuos orgánicos), adoptan luego la forma de calor, electricidad, biogás/biometano o biocombustibles. En Francia, por ejemplo, las bioenergías suponen actualmente entre 150 y 170 teravatios hora (TWh) al año, es decir, algo más del 10% de la energía final que se consume.
De cara al año 2050, la transición se basa en dos mecanismos de acción complementarios: la electrificación masiva de los usos y un fuerte aumento de las bioenergías, particularmente en los sectores difícilmente electrificables. Los objetivos públicos son ambiciosos: la programación plurianual de la energía aspira, por ejemplo, a producir hasta 44 TWh/año de biometano en 2030, frente a los aproximadamente 15 TWh actuales.
Globalmente, las necesidades de gases descarbonizados podrían superar los 300 TWh en 2050. “Los estudios publicados hace algunos años por los sectores anunciaban niveles de producción del orden de 100 TWh a través de la metanización*, 100 TWh a través de la metanación o power-to-gas** y entre 100 y 140 TWh a través de la pirogasificación***”, detalla Laurent Pauchard, fundador y gerente de Méthalac, empresa de VINCI Energies especializada desde 2012 en el diseño, la construcción y el mantenimiento y seguimiento biológico de unidades de metanización agrícolas. Sin embargo, el optimismo inicial respecto a la disponibilidad de biomasa sostenible se ha atenuado. Las últimas revisiones de la Estrategia nacional francesa de bajas emisiones de carbono reducen las perspectivas de producción para los gases descarbonizados, excepto en el caso de la metanización, en la que se mantiene el objetivo de 105 TWh, por la madurez tecnológica y los yacimientos disponibles.
El equivalente a dos reactores nucleares
Cada año, Francia produce unos 245 millones de toneladas de materia seca de biomasa agrícola, principalmente destinadas a la alimentación animal, a la alimentación humana, al retorno al suelo para mantener la fertilidad y, de forma marginal, a la producción de energía. No obstante, se estima que las necesidades adicionales para las bioenergías de aquí a 2050 van a ser de entre 30 y 60 millones de toneladas.
Por ello es fundamental que el tema adquiera más visibilidad y que haya una mayor apropiación social para que puedan surgir políticas públicas coherentes.
“Hoy en día, la metanización representa la actividad más madura. La metanación y la pirogasificación se encuentran todavía en fase de proyectos piloto o menos avanzados, lejos de la industrialización a gran escala”, advierte Sylvain Masnada, responsable comercial de Méthalac.
“La metanización representa la actividad más madura”
Después de Alemania, que cuenta con 10.000 unidades de producción, Francia es actualmente el segundo país europeo en este mercado, con unas 1.800 unidades de metanización, 800 de las cuales inyectan biometano en las redes de distribución y transporte de gas. “En 2025, el país produjo 15,5 TWh por metanización, es decir, el equivalente a dos reactores nucleares”, precisa Laurent Pauchard.
Otra ventaja de este sector es, según Sylvain Masnada, su baja huella de carbono. “Las directrices europeas RED II y RED III establecen que las emisiones de gases de efecto invernadero de todo el ciclo de vida del biogás deben ser al menos un 70% inferiores a las del gas natural fósil para las nuevas instalaciones. Además, cada vez más instalaciones valorizan ese CO₂ emitido, utilizándolo, por ejemplo, en invernaderos agrícolas o en la industria agroalimentaria, como las fábricas de cerveza”.
*Metanización: procedimiento biológico de degradación de la materia orgánica por medio de bacterias en ausencia de oxígeno (anaerobia).
**Metanación (o power-to-gas): procedimiento químico que consiste en producir metano de síntesis (CH₄) a partir de hidrógeno (H₂) y dióxido de carbono (CO₂), utilizando un catalizador.
***Pirogasificación: procedimiento termoquímico que descompone la biomasa a muy alta temperatura (800-1.500 °C) y en ausencia de oxígeno.
Conocimientos y experiencia punteros en metanización
Méthalac, empresa creada en 2012 y especializada en la ejecución de proyectos de biogás, ha desarrollado a lo largo de los años unos conocimientos y una experiencia punteros en metanización. La empresa se encarga de todo el proceso de producción de biogás, “desde la ingeniería hasta la instalación de los incorporadores, y desde los separadores de fases* hasta el equipo de los depósitos (sistema de calentamiento, sondas, agitadores, gasómetros…), pasando por las redes de tuberías, la automatización del proceso, el mantenimiento y el seguimiento biológico”, explica Sylvain Masnada, responsable comercial de esta empresa de VINCI Energies.
Entre sus trabajos más recientes figura el establecimiento de un proceso de metanización de MW Bioénergie, empresa fundada en 2025 en Heyrieux, en el departamento francés de Isère. Uno de sus proyectos emblemáticos es, sin duda, Méthamoly, que lanzaron en 2019 doce agricultores de los Montes del Lyonnais. La unidad trata unas 22.000 toneladas de materias orgánicas al año y produce 14,5 GWh de energía.
“Méthamoly suministra calefacción a 2.780 personas y a una estación de BioGNV que da servicio a unos treinta vehículos. También genera 20.000 toneladas de digestato, el residuo de la metanización utilizado para fertilizar los suelos”, detalla Sylvain Masnada. Además, recientemente se ha lanzado una unidad que permite valorizar el CO₂ emitido. “Es un auténtico círculo virtuoso, ya que la metanización constituye una energía renovable no intermitente”.
*El separador de fases permite tratar el digestato bruto que sale del digestor para fraccionar las fases líquida y sólida.
15/10/2026