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Una serie de retratos de empleadas y empleados de VINCI Energies de diferentes procedencias, con perfiles y trayectorias singulares, y que trabajan en una de las múltiples actividades que conforman la riqueza de VINCI Energies en todo el mundo.

Tras diecisiete años recorriendo Francia como instalador de líneas de alta tensión en Omexom Thiers Lignes Aériennes, Cyril Desfontaine transmite hoy su experiencia a las nuevas generaciones. El antiguo montador de líneas eléctricas forma a los futuros profesionales del sector y vela por el cumplimiento de las normas de seguridad en las obras.

Cyril Desfontaine entró en el mundo de la instalación de líneas eléctricas de alta y muy alta tensión casi por casualidad. Cuando iba a presentar su candidatura a una empresa de iluminación de Courpière, en Puy-de-Dôme, el joven de 31 años, originario del norte de Francia, entró por equivocación en la empresa de al lado, SCIE THT. El director de esta empresa de construcción e instalaciones eléctricas, filial de VINCI Energies, que estaba buscando nuevos instaladores de líneas, aprovechó la ocasión y le ofreció inmediatamente un puesto de trabajo.

“Fue una casualidad que encontrara este trabajo, que se ajustaba perfectamente a mis expectativas y se ha convertido en mi segunda casa”, asegura Cyril Desfontaine. Después de tres años en la marina, de seis años desempeñando distintos trabajos en Auvernia (leñador, operario en un aserradero, trabajador del sector industrial…) y de poco más de un año en una empresa de construcción y obras públicas, Cyril Desfontaine acabó descubriendo “un trabajo poco común, que consiste en subirse a torres eléctricas y realizar numerosos desplazamientos, y en el que se crean fuertes lazos con los compañeros”.

Los años en la obra

Contratado en 2007 por SCIE THT como ayudante de montador y conductor de vehículos pesados, Cyril Desfontaine demostró rápidamente sus capacidades y pasó a ser instalador de líneas aéreas de alta tensión. “Durante unos siete años recorrí toda Francia y aprendí este oficio, en el que los conocimientos técnicos son muy específicos y requieren un gran rigor”. Posteriormente fue nombrado jefe de equipo, esta vez en conexiones subterráneas.

Pero esta experiencia solo le duró un año. “Ese trabajo no era para mí. Echaba de menos subir a las torres y manejar los equipos de las líneas aéreas”. Su empresa lo reincorporó entonces a su anterior equipo como ayudante de su antiguo jefe. Su función consistía en preparar el material, gestionar las relaciones con el cliente y con los vecinos afectados por las obras… y todo mientras seguía subiéndose a las torres con sus compañeros.

Cyril Desfontaine evoca como uno de sus mejores recuerdos los trabajos de tendido de cables con helicóptero: “un trabajo impresionante y muy técnico que requiere una gran preparación previa”. Pero su recuerdo más memorable se remonta a una obra en alta montaña, en Tignes. “Un día, nos trasladaron en helicóptero hasta el pie de una torre. Al final de la jornada, como el mal tiempo impedía que el helicóptero regresara a por nosotros, tuvimos que volver a pie. Una caminata inolvidable en un entorno salvaje y extraordinario”.

Una reconversión hacia la transmisión de conocimientos

Pero después de diecisiete años dedicados al montaje de líneas eléctricas y tras un accidente de moto, Cyril Desfontaine decidió poner fin a los desplazamientos. “Estaba a punto de empezar a buscar otro trabajo cuando mi responsable, a quien había comunicado mi intención de irme, me ofreció la oportunidad de convertirme en formador y encargado de prevención QSE (calidad, seguridad, medio ambiente) en las obras”.

“Hoy solo tengo un deseo: seguir mejorando para dar visibilidad a este maravilloso oficio de instalador de líneas eléctricas”

Su participación en jornadas de contratación de trabajadores temporales con Adecco había convencido a su responsable de su capacidad para transmitir conocimientos. “Fue una oportunidad, y también un gran alivio, poder seguir en el oficio que tanto me apasiona”.

Así fue como, a sus 48 años, Cyril Desfontaine se incorporó al centro de formación Omexom Institute de Thiers. Desde hace dos años, el antiguo instalador de líneas eléctricas vuelve a disfrutar del ambiente de las obras, al tiempo que forma a nuevos montadores en las bases del oficio y las normas de seguridad. “Es gratificante pasar el testigo y transmitir todo lo que sé. Cuando llega un joven muy ‘geek‘, es todo un reto, tanto para él como para mí. Pero cuando al cabo de cuatro o cinco semanas está súper motivado en su trabajo, para mí es un verdadero orgullo”.

Y añade, divertido: “Por la mañana, es un gusto ver a los chicos bailando al pie de la torre o cantando mientras están allá arriba”.

La confianza como hilo conductor

En las obras, su experiencia le confiere una legitimidad natural ante los equipos. “Entiendo sus reacciones. Me encargo de controlar, pero desde la cercanía. Así los chicos se sienten más cómodos hablando conmigo”. Para él, las cualidades necesarias en su nuevo puesto son la pedagogía, la capacidad de escucha y… una buena condición física. “Cuando subes y bajas varias veces de una torre para formar a los jóvenes, ¡tienes que estar en forma!”.

Echando la vista atrás, Cyril Desfontaine resume hoy su trayectoria en una sola palabra: confianza. “La confianza en los compañeros cuando eres montador. Y también la confianza que la empresa ha depositado en mí al permitirme convertirme en formador. Me han apoyado y acompañado en todo momento para poder afrontar este nuevo reto. Hoy solo tengo un deseo: seguir mejorando para dar visibilidad a este maravilloso oficio de instalador de líneas eléctricas”.

10/11/2026

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