Gracias a la empresa de ingeniería climática Tunzini Toulouse, el Centro Hospitalario Regional de Toulouse logró en tan solo un día incrementar la capacidad de su UCI para hacer frente a la pandemia de la COVID-19.

El 24 de marzo de 2020, Xavier Bérut, gerente de la empresa Tunzini Toulouse (VINCI Energies) recibe la llamada de la responsable de proyecto del Centro Hospitalario de Toulouse, que se encargó del seguimiento de la obra de rehabilitación entregada un año antes, para consultarle sobre la posibilidad de transformar dieciséis habitaciones de cuidados intensivos, en la séptima planta del hospital, en habitaciones de reanimación que pudieran atender a enfermos graves de coronavirus.

En ese momento, el servicio de urgencias de Toulouse todavía no estaba saturado a causa de la pandemia de SARS-CoV-2, pero la dirección del establecimiento prefirió prevenir todo riesgo de saturación aumentando el número de camas disponibles en la unidad de reanimación.

Xavier Bérut conoce bien el CHRT, y todavía más las habitaciones de cuidados intensivos del séptimo piso, ya que un año antes su empresa las había equipado con un sistema de tratamiento de aire.

“En marzo, todos estábamos teletrabando”, explica Bérut. “Llamé de inmediato a nuestro responsable de negocios, que avisó a su colega encargado de los automatismos y la regulación. Encontraron el dossier en el servidor de la empresa para determinar si era posible o no efectuar las modificaciones solicitadas”.

Dos horas más tarde, la responsable de proyecto del hospital recibía una llamada telefónica: un equipo de Tunzini Toulouse estaba listo para intervenir el día siguiente.

Invertir los flujos

Desde el punto de vista técnico, este tipo de operaciones consiste en invertir los flujos de ventilación. En los hospitales, las instalaciones climáticas están conectadas a una central de tratamiento de aire (CTA) que controla las entradas y salidas de aire.

En la UCI, se trata de presurizar positivamente las habitaciones, es decir, extraer el aire hacia afuera para impedir que haya patógenos dentro de la zona. En las salas de reanimación COVID-19, se aplica el proceso contrario: las habitaciones deben tener una presión negativa para impedir que el virus salga.

Éste es el principio. Pero para pasar rápidamente de un sistema a otro, las instalaciones deben disponer de un caudal de aire suficiente y el área debe estar dotada de los equipos necesarios: conductos con sistemas de regulación de flujos, pantallas que muestren los valores de presión en la entrada de cada habitación…

Por suerte, “el hospital optó desde el principio por una solución óptima que nos permitió recalificar, con un equipo reducido de tres personas y en tan solo un día, dieciséis habitaciones de UCI en habitaciones listas para acomodar los equipos médicos y los protocolos de reanimación”, explica Xavier Bérut.

Una semana para el traslado de los pacientes

Listas, o casi… Porque el 25 de marzo las habitaciones de cuidados intensivos estaban ocupadas, lo que prohibía tajantemente al equipo de Tunzini Toulouse introducirse en ellas. Pero pudieron acceder a todos los elementos de presión desde las escotillas en las paredes o los falsos techos desmontables donde se encuentran los conductos.

Aprovechamos estos dos días de intervención para formar al equipo técnico del hospital en previsión de una ‘vuelta a la normalidad’”

También se desmontaron y programaron los dispositivos de monitoreo de la presión desde los pasillos, de manera a poder pasar, el día del cambio, a una presión negativa.

Un programador se encargó de configurar la central de tratamiento de aire en la gestión técnica centralizada del hospital instalada en el local de los servicios técnicos en el sótano del edificio. “El punto final de esta jornada de intervención lo puso la validación del proceso en su conjunto, mediante la realización de una prueba en condiciones reales en una habitación vacía”, precisa Xavier Bérut.

El hospital estuvo una semana trasladando los pacientes ingresados en los cuidados intensivos del séptimo piso a otras habitaciones adaptadas y disponibles, antes de volver a contactar al equipo de Tunzini Toulouse para proceder a la inversión efectiva de los flujos de ventilación en las dieciséis habitaciones.

¿Y cuando deba volverse a cambiar la presurización de las habitaciones? “Aprovechamos estos dos días de intervención para formar al equipo técnico del hospital en previsión de una ‘vuelta a la normalidad’. Así que puede que ni siquiera haga falta que volvamos a intervenir”, celebra el jefe de la empresa Tunzini Toulouse.

23/06/2020