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Ante una situación de déficit hídrico sostenido, el Reino de Marruecos está desplegando una estrategia basada en la desalinización, los trasvases y las tecnologías digitales. Nos lo explica Amine Chehlaoui, gerente de Actemium Eau Maroc.

Frente a un estrés hídrico que se ha convertido en estructural, Marruecos está acelerando la transformación de su modelo de gestión del agua. Autopistas del agua, plantas desalinizadoras, digitalización de las infraestructuras…, el Reino de Marruecos apuesta por una combinación de soluciones para garantizar su abastecimiento a largo plazo.

La evidencia está ahí: Marruecos está notando los efectos combinados del cambio climático, el crecimiento demográfico y el desarrollo económico. “Este país se enfrenta actualmente a una tensión hídrica estructural”, explica Amine Chehlaoui, gerente de Actemium Eau Maroc. A causa de las sequías reiteradas, la disminución de las precipitaciones y la sobreexplotación de los acuíferos, el modelo histórico, basado en gran parte en las presas, ya no es suficiente para cubrir las necesidades.

No obstante, Amine Chehlaoui considera que “la verdadera transformación no va a depender únicamente de las infraestructuras en sí mismas, sino, sobre todo, de la evolución de la forma de planificar, repartir y controlar el agua para satisfacer las necesidades actuales y futuras de las regiones”.

Reequilibrar los recursos

Para responder a esta nueva realidad, Marruecos está desplegando grandes proyectos de trasvases entre cuencas hidrográficas, conocidos como “autopistas del agua”. Como explica el responsable de Actemium Eau Maroc, el principio es sencillo: “El agua no siempre está disponible allí donde hay mayores necesidades. Con estos proyectos se pretende trasladar una parte de los recursos desde las cuencas mejor dotadas hasta zonas que sufren un déficit hídrico”.

“Decidir qué recurso movilizar, dónde, para qué uso y en qué condiciones económicas y medioambientales”

El proyecto de interconexión entre las cuencas de los ríos Sebú y Bouregreg es representativo de esta estrategia. Este trasvase, que está operativo desde 2023 y puede alcanzar 1,2 millones de metros cúbicos de agua diarios, permite suministrar agua al eje Rabat-Casablanca. “El objetivo es, ante todo, hacer posible el transporte seguro del recurso entre diferentes regiones mediante infraestructuras diseñadas para funcionar de forma fiable y continua”, destaca Amine Chehlaoui.

La desalinización, nuevo pilar del mix hídrico

Pero estas grandes obras solo son una parte de la respuesta. El otro pilar de la estrategia es la desalinización del agua del mar. “Marruecos está apostando decididamente por la desalinización porque aporta una característica que pocos recursos pueden ofrecer: una producción de agua independiente de la pluviometría”, apunta Amine Chehlaoui. Con casi 3.500 km de costa, el país dispone de una baza inmejorable para desarrollar este recurso, que se ha convertido en estratégico.

Desde luego, los avances tecnológicos han cambiado profundamente la situación. “Lo que antes se percibía como una solución con un alto coste económico y energético se ha convertido hoy en una tecnología madura, con un buen rendimiento y capaz de responder a necesidades de gran envergadura”, señala el gerente de Actemium Eau Maroc. Las membranas de ósmosis inversa, los sistemas de recuperación de energía y las herramientas de supervisión permiten ahora reducir drásticamente el consumo energético y, a la vez, mejoran la fiabilidad de las instalaciones.

Según Amine Chehlaoui, la desalinización va a convertirse en “uno de los pilares fundamentales del mix hídrico marroquí”. El país se ha propuesto aumentar su capacidad de producción hasta cerca de 1.700 millones de metros cúbicos anuales de aquí a 2030, con el objetivo de que este recurso cubra cerca del 60% de las necesidades de agua potable.

Digitalización al servicio del rendimiento

Más allá de la multiplicación de las infraestructuras, el reto está ahora en su control inteligente. “Los datos constituyen verdaderas herramientas de ayuda a la explotación, ya que permiten mejorar la eficiencia energética, optimizar el mantenimiento y aumentar la disponibilidad de las instalaciones”. La automatización, la telegestión y los sistemas de supervisión tienen, pues, un papel clave para garantizar el funcionamiento continuo y optimizar cada metro cúbico que se transporta o se produce.

Para Amine Chehlaoui, la siguiente etapa ya está identificada: “el reto no va a ser solo producir más agua, sino decidir constantemente qué recurso movilizar, dónde, para qué uso y en qué condiciones económicas y medioambientales”. Esta evolución hará de la digitalización y la optimización de las infraestructuras las claves de la seguridad hídrica de Marruecos frente a los desafíos climáticos de las próximas décadas.

10/11/2026