Suecia es uno de los mercados más avanzados en materia de transición energética. Su ambiciosa política pasa, especialmente, por el «prosumo», en el que cada consumidor se convierte también en productor.

 

De aquí a 2030, cerca de una tercera parte de la energía consumida en la Unión Europea deberá proceder de fuentes renovables, de acuerdo con los objetivos establecidos en 2018. Algunos estados, entre ellos Suecia, son pioneros en este aspecto.

“En el año 2018, la proporción que representaban las energías renovables en la producción de electricidad en Suecia era del 54,6 % (concretamente, el 39 % correspondía a energía hidroeléctrica y el 11 %, a energía eólica). Este rendimiento, elevado en comparación con la media de los países europeos, puede no obstante compararse con a la situación de otros países escandinavos como Finlandia (47 %), Dinamarca (69 %) y Noruega (95 %)”, destaca Philippe Guérin, director general de Omexom (Infratek) en suecia (VINCI Energies).

“Pero también es notable la voluntad de Suecia, que se ha fijado el objetivo de 65 % de energías renovables en el consumo final total de cara a 2030 y la ambiciosa cifra del 100 % para 2040. El país incluso se ha comprometido a prohibir la utilización de energías fósiles para los transportes de aquí a 2030”, añade.

Suecia aplica este ambicioso programa hasta en el diseño de los edificios, que transforma cada vez más en «prosumidores». “Prosumo es un neologismo para designar el concepto inventado en 1980 por el futurista Alvin Toffler que considera a los particulares o a las entidades a la vez productores y consumidores de energía”, cuenta Philippe Guérin. “Gracias a los avances tecnológicos que hacen posible la implicación directa de los usuarios, la línea que separa las actividades de producción y las de consumo es cada vez más difusa”.

Las ventajas de la producción local

En el ámbito de las energías renovables, los prosumidores son hogares u organizaciones con capacidad para producir excedentes de energía (paneles fotovoltaicos, centrales eólicas, biomasa…) y que permiten suministrar energía a una red de distribución nacional o local y, en otros momentos, consumir la energía procedente de esa misma red para satisfacer sus propias necesidades.

“Hay que decir que, en Suecia, la calefacción es un elemento clave en el sistema energético del país”, subraya Philippe Guérin. “Durante las últimas décadas, con el aumento de las tasas sobre el fueloil, las compañías eléctricas del país optaron por las energías renovables, como la biomasa, para suministrar energía a las centrales locales de calefacción urbana”.

“Hoy en día existen unos 500 sistemas de calefacción urbana en todo el país, desde grandes ciudades hasta pequeños pueblos, que suministran calor a viviendas particulares y a empresas. La gran ventaja es que, al tratarse de producción local, el impacto del transporte es menor, por lo que también lo es la carga en la red, lo cual es particularmente importante en la región de Estocolmo”, añade Philippe Guérin.

Un doble desafío

Suecia ha sabido aprovechar las nuevas oportunidades que ofrecen los avances tecnológicos con mejores sistemas de paneles solares y parques eólicos, una producción de energía más local, un potencial creciente de almacenamiento de energía, una menor pérdida de energía, onduladores capaces de gestionar flujos de producción irregulares y, por supuesto, el desarrollo de las redes inteligentes.

“La generalización de los prosumidores, con cientos de miles de fuentes de energía potenciales, plantea un verdadero reto en términos de integración y de almacenamiento de energía”, apunta Philippe Guérin, para quien las redes inteligentes forman parte de un conjunto más amplio que incluye las ciudades inteligentes (alumbrado público optimizado, movilidad limpia…).

«La línea que separa las actividades de producción y las actividades de consumo es cada vez más difusa»

Este es otro ámbito en el que Suecia destaca. Prueba de ello es el caso de Hyllie, un barrio de Malmö diseñado en 2010 como una “ciudad inteligente del futuro y desarrollado en colaboración con la empresa de gestión de agua y de residuos del distrito de Hyllie y la empresa energética E.ON.

“Actualmente, el barrio obtiene toda su energía de biogás, biomasa, energía solar, residuos y viento producidos localmente. Todo el sistema funciona gracias a una red inteligente que se adapta en tiempo real a las condiciones meteorológicas, en función de la insolación y del viento”, detalla Philippe Guérin.

Omexom innova en la transición energética

Sobre el terreno, tanto en Suecia como en todos los países donde Omexom está presente, la marca de VINCI Energies especializada en infraestructuras energéticas contribuye a construir la transición energética.

Esto es así especialmente en un mercado como el sueco, donde los prosumidores, clientes directos de los clientes de Omexom —operadores de las redes de distribución—, son cada vez más numerosos y variados. “Desarrollamos para ello un amplio abanico de especialidades, ya sea en conexión de la producción de energía renovable a la red, en eficienca eléctrica, etc.”, avanza Philippe Guérin.

En 2020, por ejemplo, Omexom conectó a la red el mayor parque solar de Suecia y varios parques eólicos. En el sur del país, la marca está llevando a cabo proyectos para continuar sustituyendo el alumbrado público tradicional por tecnología LED.

«En Estocolmo y en todo el sur del país, también desarrollamos nuestras actividades de ‘recarga de vehículos eléctricos’. Además, nos preparamos para ofrecer a nuestros clientes soluciones ‘Power to’ y almacenamiento energético”, añade.

Para ello, la marca cuenta con su capacidad de innovación, en particular con The Hive, su nuevo centro de innovación en Estocolmo. “Gracias a nuestra red mundial, podemos aprovechar cada vez más las numerosas soluciones innovadoras que se despliegan en todo el mundo. Esto nos permite ser promotores del cambio en este mercado, con independencia de cómo se haya producido la energía renovable”, concluye el director general de Infratek Sverige.

08/07/2021