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Una reconocida explotación vinícola de Burdeos ha recurrido a Actemium para equipar su nueva unidad de vinificación con cuatro robots móviles autónomos. El objetivo de este sistema de encubado robotizado, inédito en todo el un mundo, es transportar la uva hasta las cubas con una fiabilidad y una precisión inigualables.

Aunque el uso de maquinaria en los viñedos se ha convertido en algo habitual en las grandes explotaciones vinícolas, el uso de robots en las bodegas es algo mucho más inusual. En 2022, una gran hacienda de la región bordelesa, en el suroeste de Francia, equipó su nueva unidad de vinificación con cuatro robots móviles KUKA del tipo AMR (Autonomous Mobile Robot) con el objetivo de transportar la uva hasta las cubas.

Tras el despalillado y la clasificación óptica, el fruto avanza por una cinta transportadora de manipulación hasta las cubetas móviles instaladas en los robots, que a continuación se desplazan hasta las cubas para verter la carga. “Hemos trasladado a un entorno vinícola las tecnologías de automatización y de supervisión que ya existen en los sectores automovilístico, siderúrgico o farmacéutico”, explica Stéphane Angevin, responsable de estudios de automatización en Actemium Bordeaux Process.

“Nuestro objetivo es replicar esta solución en otras empresas del sector”

Seleccionada para este proyecto a raíz de una licitación lanzada en 2021, esta empresa de VINCI Energies ha adaptado una tecnología usada en entornos industriales a la configuración de una bodega, con varias limitaciones características de esta actividad.

Así, por ejemplo, los robots de 2 m x 0,80 m deben poder desplazarse sin obstáculos por los ejes centrales y realizar maniobras alrededor de las cubas. Para evitar cualquier riesgo de parada o desviación, el suelo no debe presentar ningún agujero de más de 5 mm ni ninguna protuberancia superior a 3 mm. También quedan prohibidas las inclinaciones de más de 3°, lo que supone una dificultad añadida, teniendo en cuenta que se trata de espacios que se limpian regularmente con gran cantidad de agua y que deben presentar desniveles para el drenaje.

Un mercado sin explotar y aún por conquistar

Este sistema automatizado se probó por primera vez en una situación real durante las tres semanas de vendimia del verano de 2022. Fue entonces cuando los equipos de Actemium Bordeaux Process pudieron identificar varios elementos de mejora, teniendo en cuenta parámetros difíciles de prever antes del inicio real de la producción: perfil del fruto, ajuste de la elevación de las cubetas para optimizar su descarga, etc.

Que yo sepa, es la primera iniciativa de este tipo en la industria vinícola”, destaca Stéphane Angevin. “Nuestro objetivo es, por supuesto, replicar esta solución en otras empresas del sector, tanto para operaciones de encubado como para el transporte de barricas o de cajas de vino, o incluso para la manipulación de cargas pesadas”.

De hecho, el potencial del mercado de la robotización de bodegas es enorme. En cuanto a la productividad, las cuatro cubas instaladas por Actemium Bordeaux Process pueden transportar 10 toneladas de uva por hora. Los autómatas también son una garantía de fiabilidad. Los robots registran una cartografía digital del emplazamiento y se orientan mediante escáneres láser hacia las cubas preseleccionadas por el responsable de la bodega para verter la uva con una precisión milimétrica.

Pero la principal ventaja del sistema se mide en términos de seguridad y de reducción de la dureza del trabajo para los operarios: disminución, o incluso eliminación, de las cargas pesadas, lo que comporta un menor riesgo de trastornos musculoesqueléticos y de accidentes.

16/06/2023

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