Para descongestionar el tráfico emisor de carbono en el centro de la ciudad, algunas metrópolis están apostando por combinar el transporte por vía fluvial y la distribución urbana en vehículos limpios. Analizamos los ejemplos de Estrasburgo, Bruselas y Ámsterdam.

El transporte de mercancías por vía fluvial presenta ventajas económicas nada desdeñables: capacidad de carga muy superior a los demás medios de transporte, fiabilidad en el cumplimiento de los plazos de entrega, posibilidad de almacenar grandes cantidades de mercancías y baja siniestralidad.

Sin embargo, es el ámbito medioambiental el que ofrece los argumentos más convincentes a sus defensores. La logística fluvial genera emisiones de CO2 cinco veces inferiores al transporte por carretera por tonelada transportada, además de presentar un bajo nivel de contaminación acústica. También es sinónimo de aligeramiento del tráfico por carretera: un convoy de empuje de 4.400 toneladas sustituye a 220 camiones de 20 toneladas.

La logística fluvial genera 5 veces menos de CO2 que el transporte por carretera

Esta doble ventaja económica y medioambiental podría convertir el transporte fluvial en un catalizador de transformación de la logística urbana.

Varias metrópolis han implantado programas que combinan transporte fluvial y transporte de último kilómetro en medios de transporte limpios como las bicicletas de carga (bicicletas con asistencia eléctrica equipadas con remolques). El objetivo es descongestionar el tráfico emisor de carbono en los accesos periféricos y en las arterias del centro de las ciudades. Veamos los ejemplos de Estrasburgo, Bruselas y Ámsterdam.

Estrasburgo apuesta por el tándem barcaza-bicicleta

En otoño de 2019, Voies navigables de France, el municipio de Estrasburgo y la Eurometrópoli de Estrasburgo convocaron un concurso dedicado a la logística fluvial. El objetivo era reducir las emisiones de CO2 relacionadas con el transporte por carretera, la congestión en el centro de la ciudad y la contaminación acústica. Desde mayo de 2018, una plataforma fluvial con muelle de carga y descarga, que hasta ahora se había reservado a actividades de construcción y actualmente se ha abierto a proyectos de logística urbana, permite transportar mercancías por vía fluvial hacia el centro de la ciudad. El muelle tiene una longitud de 48 metros en la orilla del río y una superficie de almacenamiento de 450 m².

La empresa ganadora del concurso fue Urban Logistic Solutions (ULS), que puso en marcha la explotación de un servicio de lanzadera diario desde el puerto autónomo de Estrasburgo o los municipios vecinos hasta la plataforma, complementado con transporte al centro de la ciudad con medios poco contaminantes, como bicicletas de carga. En una sola jornada, la barcaza puede transportar hasta 122 toneladas de mercancías.

El proyecto está pensado prioritariamente para la distribución de bebidas a cafeterías, hoteles y restaurantes, y en menor medida, envíos a particulares, pero en noviembre de 2020 se transportaron seis toneladas de adoquines en barcaza desde el puerto del Rin hasta Estrasburgo, y a continuación, recorrieron en bicicleta de carga los últimos metros hasta una obra de construcción situada en una antigua fábrica de tabaco. Cargando un palé en la parte de atrás de la bicicleta, cada transportista puede efectuar 33 viajes de ida y vuelta en algo más de dos horas.

Bruselas habilita dos centros de transbordo urbano

Es la única vía de acceso a la capital belga sin embotellamientos. Aún mejor: podría absorber el doble de su tráfico actual sin necesidad de ningún acondicionamiento adicional. Por ello, toda la atención y los esfuerzos del Puerto de Bruselas se centran en los 14,4 km de vía fluvial que cruzan la región de Bruselas-Capital.

La entidad gestora de la vía fluvial anima a las empresas a recurrir a esta modalidad de transporte para el envío o la recepción de mercancías. Uno de los argumentos que esgrime son los beneficios para el medio ambiente.

Realizar un intercambio modal, ya sea de transporte por carretera a transporte fluvial o combinando ambos, permite reducir significativamente las emisiones de CO2. Por ejemplo, los 7,3 millones de toneladas de mercancías transportadas por vía fluvial hasta el puerto de Bruselas en 2018 permitieron que por la capital belga y sus alrededores circularan 680.000 camiones menos, lo que generó un ahorro de 106.000 toneladas de CO2.

En el año 2013 se puso en marcha un plan estratégico para el transporte de mercancías elaborado por la Región de Bruselas-Capital que incide especialmente en el fomento de medios de transporte más sostenibles.

En esta línea, el Puerto de Bruselas ha acondicionado dos centros de transbordo urbano en la orilla del canal. Las mercancías que llegan por vía fluvial se pueden descargar, reacondicionar según sea necesario y transportar posteriormente hasta su destino final en otro medio de transporte (de tipo “último kilómetro”).

Ámsterdam: un hub logístico en construcción

Relanzar el transporte de mercancías por los canales de Ámsterdam a partir de 2022 es el proyecto de Larendael Investments, una empresa fundada por dos emprendedores holandeses que desean devolver a la ciudad sus usos mercantiles del siglo xvii, en una dinámica de logística urbana circular hasta el último kilómetro y sin emisiones de CO2.

Este ambicioso proyecto gira en torno a la construcción (actualmente en curso) de un hub logístico polivalente dotado de más de 125.000 metros cuadrados de superficie de almacenamiento y de oficinas, todo ello con materiales sostenibles.

El Logistic Cityhub está situado en una zona portuaria cercana a la ciudad, a orillas del canal del mar del Norte, en un terreno cedido en concesión por el Puerto de Ámsterdam, y se puede acceder a él por vía fluvial en menos de 7 minutos desde el centro de la ciudad.

Todas sus instalaciones estarán diseñadas para facilitar el transporte agrupado de mercancías. Larendael Investments prevé alquilar unos treinta almacenes diferentes dentro del hub.

Empresas holandesas de comercio electrónico como CoolBlue o Bol.com podrían estar entre las primeras interesadas, pero también lo está la cervecera Heineken, que abastece a todos los bares de la ciudad. En el pasado, Heineken ya había utilizado la vía fluvial para repartir su mercancía dentro de la ciudad de Ámsterdam.

En 2030, los camiones y los vehículos diésel ya no podrán circular por la capital de los Países Bajos.

14/01/2021