Cliché ecológico u hoja de ruta de la transición medioambiental, lo cierto es que la economía circular está de moda. Su promesa es simple: optimizando todas las etapas de una cadena de producción, es posible lograr que esta requiera menos recursos y energía, preservando así los ecosistemas naturales.

Si bien la circularidad es prometedora, también exige repensarlo todo, desde el diseño del producto hasta el modelo comercial, pasando por la logística. Por lo tanto, la empresa deberá abrirse a su territorio y a sus socios para construir con ellos nuevas formas de producción y de consumo. La tecnología digital parece ser la piedra angular necesaria para gestionar todos estos cambios, puesto que permite realizar un inventario exhaustivo de los materiales y de sus características, así como optimizar los stocks y los intercambios y, por supuesto, simular y medir la eficacia de los procesos.

14/01/2021

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Leonard

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