Todos lo hemos notado en la oficina o en casa durante el verano: los cristales acentúan el calor del sol, hasta tal punto que nos vemos obligados a bajar la persiana, cerrar las contraventanas o correr las cortinas. ¿Y si la solución estuviera precisamente en los cristales? Unos investigadores han convertido los cristales en reguladores térmicos que permiten calentar casa u oficina en invierno y mantenerlas frescas en verano.

Los cristales del programa de investigación europeo Fluidglass son como un sándwich doble separado por un gas que garantiza el aislamiento térmico: en la parte exterior, dos hojas contienen entre ellas un líquido que almacena el calor del sol, mientras que en la interior, otras dos hojas contienen un líquido de transparencia variable. El primer par alimenta un intercambiador de calor, mientras que el segundo regula la transmisión de luz hacia el interior, reduciéndola al mínimo cuando hay que refrigerar el espacio y maximizándola cuando hay que calentarlo. El resultado es un ahorro de entre el 50 y el 70% en el consumo de energía por calefacción o refrigeración.

15/04/2021

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