
800.000 toneladas. Esta es la cantidad de CO2 que la ciudad de Estocolmo busca capturar anualmente a partir de 2028. Y todo ello mientras sigue suministrando calefacción y refrigeración urbanas a sus habitantes. ¿Cuál es el secreto de esta captura a gran escala? Una central de biomasa que convertirá el dióxido de carbono en líquido, antes de transportarlo hacia un lugar de almacenamiento permanente bajo el fondo marino, donde se mineralizará y se integrará en la roca madre. Seleccionado por el Fondo de Innovación de la Unión Europea, el proyecto de la capital escandinava también recibirá financiación del Gobierno sueco y de varias empresas a través del mecanismo de compensación de emisiones.
16/04/2026
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