En 2050, el 70 % de los 10.000 millones de habitantes del planeta vivirán en zonas urbanas. Este desplazamiento de la población a las ciudades ha llevado a los planificadores urbanos a reflexionar sobre cómo debería ser la ciudad del futuro para adaptarse lo mejor posible a las nuevas necesidades. El estudio de arquitectura Skidmore, Owings & Merrill, en Chicago (Estados Unidos), ha identificado varias líneas de trabajo: la densificación de los núcleos urbanos permitirá favorecer un uso sostenible de la tierra, a la vez que se garantizará a las poblaciones el acceso al agua, la comida y el ocio; los edificios inteligentes diseñados de forma modular podrán servir como lugar de residencia, centros de producción industrial o comercios; cada barrio deberá ser autónomo, con el fin de limitar los desplazamientos y favorecer la proximidad y los intercambios; los núcleos urbanos deberán ser resilientes y sus centros tendrán que estar situados en el interior, lejos del aumento del nivel del mar.

15/10/2020

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