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Con el fin de reducir el impacto de su actividad informática, VINCI Energies prioriza la ampliación de la vida útil de los equipos y requiere exigencias más estrictas a sus proveedores. Siempre que sea posible, la reparación de los equipos debe ser sistemática. Dominique Tessaro, director de Sistemas de Información, nos lo explica.

¿Qué función desempeña VINCI Energies Systèmes d’Information (VESI) en la promoción de la economía circular dentro del grupo?

VESI es la Dirección de los Sistemas de Información (DSI) de VINCI Energies. Desde 2008, organiza toda la actividad informática de VINCI Energies y gestiona la totalidad de los equipos que utilizan diariamente nuestros 80.000 usuarios en más de 57 países distintos. Formamos parte de un grupo descentralizado, compuesto por 1.900 empresas con un fuerte arraigo en el territorio, 60 polos y 5 divisiones. VINCI Energies se ha fijado el objetivo de reducir en un 40% sus emisiones de CO2 en 2030 y de alcanzar la neutralidad de carbono en 2050. Aunque la informática tienen un peso relativamente pequeño en el impacto global del grupo, tenemos que activar todas las palancas necesarias para alcanzar este propósito colectivo. También es un nuevo reto estratégico para las empresas de VINCI Energies que desarrollan y comercializan servicios digitales, con la evolución del mercado, y en particular de la contratación pública en Francia.

 

¿Cuál fue su enfoque metodológico?

Para superar un desafío como este, en primer lugar hay que poder medir, es decir, identificar, métricas que generen consenso, que los responsables informáticos entiendan perfectamente y que sean aplicables desde un punto de vista operativo. En 2020, realizamos una auditoría del impacto de la TI de nuestra organización, a partir de la cual pudimos fijar una hoja de ruta de responsabilidad digital, que nos permite proponer a cada una de nuestras empresas líneas precisas de acción para alcanzar los objetivos de reducción de sus propias emisiones. No se trata de imponer una hoja de ruta estándar, sino de proporcionar a los responsables informáticos de cada empresa información exhaustiva y precisa sore las palancas que pueden accionar. Empezamos a trabajar en este tema hace tiempo, lo que nos ha valido la obtención de la etiqueta Digital Responsable, directamente con la acreditación del “nivel 2”. Esta certificación nos ha permitido estructurar nuestra estrategia, priorizar nuestras palancas de acción y disponer de una visión global de las cuestiones medioambientales y sociales ligadas a la TI con las que debe lidiar nuestra DSI.

Si se detecta un problema, se repara”.

¿Cuáles son sus ejes prioritarios de actuación?

La estrategia de VESI se basa en una acción crucial: prolongar la vida útil de los equipos. Dentro de la DSI, hemos ido ampliando la frecuencia media de renovación de las estaciones de trabajo de tres a tres años y medio, luego a cuatro, luego a cuatro y medio… Y hoy ya ni siquiera tenemos fijado un límite. Los 600 empleados de VESI, por ejemplo, se benefician de una participación en los beneficios condicionada a una vida útil de sus equipos superior a los cuatro años. Hemos exigido a nuestros proveedores que amplíen su garantía de tres a cuatro años. Justo antes de que se cumpla el plazo, las estaciones de trabajo se someten a un diagnóstico completo. Algunas se remasterizan. Si se detecta un problema, se repara. Si la reparación no es posible o es demasiado costosa (más de 160 €, el coste de amortización anual de una máquina), se sustituye el equipo, que enviamos a una asociación o a un reacondicionador. Aprovecho la ocasión para denunciar el escándalo que supone enviar a África o Asia los residuos producidos en Europa. No entiendo por qué lo que Europa importa no se desmantela sistemáticamente en Europa. En este sentido, sería partidario de que los consumidores contribuyeran a la financiación de los centros de tratamiento adecuados.

 

¿Qué pasa con los smartphones y los servidores?

Por lo que respecta a los smartphones, la frecuencia de compra ha pasado de dos a tres años, tras lo cual ofrecemos un incentivo de 20 € al mes para animar a nuestros trabajadores a que conserven el teléfono durante más tiempo. Los empleados que opten por un Fairphone (teléfono con un diseño ecológico y reparable) o un smartphone reacondicionado pueden beneficiarse de este incentivo al cabo de dos años. El objetivo es incentivar económicamente a los trabajadores para que mantengan su teléfono el mayor tiempo posible sin coste alguno para la empresa. También hemos empezado a sustituir las pantallas gigantes de las salas de reuniones al final de su vida útil, con un impacto importante en la huella de carbono, por sistemas de videoproyección láser. Por último, en cuanto a los servidores de oficina, los más pequeños se alojarán progresivamente en la nube. Teniendo en cuenta su vida útil media, este proceso debería durar cinco, seis o siete años en el caso de nuestras empresas.

 

¿Se han replanteado su política de compras?

Tenemos una política de compras responsable que se centra en los equipos informáticos con un diseño ecológico o reacondicionados. A título indicativo, cada año compramos entre 30.000 y 40.000 PC. Los criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) ya representan el 15% de la puntuación final atribuida a los proveedores. Instamos a los fabricantes a mejorar todas las dimensiones de su cadena de valor: por supuesto, los propios equipos, pero también las técnicas de embalaje y los modos de transporte y de entrega. También seguimos dependiendo mucho de Microsoft, cuyas versiones de Windows son cada vez más complicadas y nos obligan a cambiar los equipos cuando todavía funcionan perfectamente. En este sentido, Europa debería poder obligar a las empresas de software y a los fabricantes a desarrollar ofertas más frugales, aunque la normativa europea va en la buena dirección para tener en cuenta el “derecho a reparar”.

 

22/09/2023