Visión de un dirigente o un líder de opinión sobre la agilidad hoy en día, relacionada con la cultura y los procesos, la metodología y la mentalidad.

Tras haber cofundado la start-up Smart Impulse, este joven ingeniero, emprendedor en serie, se ha embarcado en una aventura para concienciar sobre los problemas del cambio climático mediante el escape game Gaïactica, que aúna juego, tecnología y ecología.

Emprendedor, asesor, profesor, conferenciante, coach… A sus 31 años, Dorian Tourin-Lebret ya ha vivido varias vidas. “Soy un multiemprendedor apasionado”, dice de inmediato. Pero para él, su mayor orgullo es ostentar el título de “capitán de la nave Gaïactica”. Para este joven ingeniero polifacético, el mundo de la infancia y la ciencia ficción nunca queda muy lejos. Pero, atención, no valen los comportamientos amateurs ni improvisados.

Desde septiembre de 2019, Gaïactica, una nave espacial de 50 m2, está instalada en el centro Cap Sciences de Burdeos, junto al río Garona. Este escape game, que ya ha recibido la visita de más de 3.000 personas, propone a los visitantes, a través de un juego inmersivo, que tomen las decisiones correctas para “salvar la Tierra y la humanidad del cambio climático”. Se trata de una forma lúdica de medir el impacto global de nuestras acciones diarias.

“En este proyecto, que inicié en verano de 2018 y ha requerido seis meses de investigación científica y de elaboración del guion y otros seis meses de producción, confluyen tres de mis pasiones: la tecnología, los temas medioambientales y el enfoque lúdico”, explica Dorian Tourin-Lebret.

Carácter emprendedor 

Graduado por la École Centrale de París en 2011, desarrolló muy pronto su espíritu emprendedor en esta prestigiosa institución. Al cabo de un mes de empezar sus estudios, ya se embarcó junto a dos estudiantes más en un proyecto extracurricular.

“Formarse en inteligencia emocional y relacional permite tomar distancia respecto a las emociones, principalmente en un contexto profesional”

“El encuentro con un ingeniero de Areva nos convenció de que la energía es un sector en alza. Tras haber estudiado varias opciones, decidimos trabajar en un sistema que permitiera medir todo el consumo eléctrico de un edificio a partir de informaciones recopiladas por un solo contador”, explica.

Fue así como en 2011 nació Smart Impulse, que propone un contador eléctrico inteligente capaz de identificar cada punto de consumo eléctrico y cualquier posible anomalía (iluminación por la noche, ventilación de habitaciones vacías…). Una herramienta ideal para efectuar un diagnóstico en tiempo real y encontrar formas de ahorrar energía.

Profesor multidisciplinario

La aventura puede ser fascinante y alentadora, pero al cabo de unos años Dorian Tourin-Lebret empezó a aburrirse… “Llegamos a un punto crucial en el desarrollo de la empresa, con una treintena de colaboradores y una proyección internacional, pero toda la parte de organización y gestión me interesaba menos”. Por lo que en 2018 recuperó su independencia.

Desde entonces se dedica a la enseñanza. Explica que “de hecho, siempre he sido profesor, en los cursos preparatorios en los institutos y en Centrale Paris, y en Smart Impulse dando clases en las escuelas de ingeniería. He tenido la oportunidad de compartir conocimientos y experiencias. Me ha servido para formarme en inteligencia emocional y relacional, lo que te permite tomar distancia respecto a las emociones, principalmente en un contexto profesional”. 

Y este adepto a la meditación de conciencia plena, afirma con una sonrisa: “De aprendiz de jefe, te conviertes en un jefe más sensible, más ágil. Pasas de tener miedo a tener ganas. Al fin y al cabo, es un enfoque de ingeniería: cómo funcionamos como personas”.

Experiencia inmersiva 

Pero la enseñanza no basta para satisfacer plenamente a este joven incansable. Unos amigos le hicieron descubrir la permacultura, y se sumergió en ella sin medias tintas, como es habitual en él, a fuerza de lecturas, prácticas y reuniones. Creó el juego de mesa “Supermaculture”, que se autopublicó en 2018 y del cual vendió 2.000 ejemplares. “Después intenté desarrollar un nuevo proyecto sobre agricultura ecológica, pero al cabo de un año me di por vencido. No encontré ninguna idea que aportara suficiente valor”. En ese momento, empezó a centrarse en la aventura de Gaïactica.

Hoy en día, el proyecto, parcialmente financiado por la región de Nueva Aquitania, está en fase de despliegue. Más allá de la experiencia en Burdeos, donde se instaló hace tres años (“vivo entre París y Burdeos: una elección vital”, puntualiza este originario de Antony, en la región parisina), Dorian Tourin-Lebret espera implantar su escape game en otras tres o cuatro ciudades de Francia antes de finales de 2020.

10/09/2020

Para saber más