Pese a haber sido considerado durante mucho tiempo la revolución tecnológica del futuro, el mercado de los objetos conectados está en pleno declive. Lo demuestran las ventas, que se quedan muy lejos de lo que la firma Gartner había previsto en 2017, al anunciar que el número de objetos conectados alcanzaría los 20.000 millones en 2020, cuando en la actualidad solo se contabilizan 9.400 millones.

¿Por qué es tan grande el desfase entre las previsiones y la realidad sobre el terreno? Una de las respuestas reside en el problema ecológico y ético planteado por “la conexión absoluta”.

En nuestra sociedad la dimensión medioambiental ocupa una posición central. Es por lo tanto indispensable que la innovación tenga debidamente en cuenta el factor energético.

14/09/2020

Para saber más