A principios de año, los expertos analizaban las perspectivas de una disminución de las emisiones mundiales de CO2. El balance del 2019 arrojaba unos datos moderadamente optimistas: las emisiones no habían aumentado y, lo que es más, en el sector energético habían disminuido ligeramente (un 1,2%). El planeta estaba lejos de seguir una trayectoria compatible con el objetivo de limitar de forma importante el calentamiento global, pero la curva de la evolución de las emisiones de gases de efecto invernadero posiblemente ya se encontraba en un «punto de inflexión».

Posteriormente, llegó la pandemia provocada por el coronavirus, que afectó a la mayoría de las regiones del planeta, causando un gran número de víctimas y provocando un parón en la economía. Ante esta situación se plantea una pregunta: ¿qué repercusión va a tener esta crisis sanitaria a largo plazo en la transición energética?

23/07/2020

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