Una start-up (o empresa emergente) no la crea cualquiera. Eso es algo que queda patente en el perfil de los start-uppers que se desprende del estudio que ha realizado la investigadora Marion Flécher para la Dirección de Fomento de la Investigación, los Estudios y la Estadística (DARES, por sus siglas en francés) del Ministerio de Trabajo e Inserción Social de Francia. Ocho de cada diez gerentes de empresas jóvenes tienen un máster, y los diplomados en las “grandes écoles” son particularmente numerosos: el 21% proceden de una escuela de ingeniería y el 35% de una de comercio. En cambio, menos de uno de cada diez creadores de empresas clásicas presenta esta trayectoria académica. También hay una gran proporción de ejecutivos que no se sentían satisfechos en sus primeros empleos y que han visto en la empresa emergente una forma de encontrarle sentido a su trabajo. Como era de esperar, las mujeres tienen más dificultades para encontrar su lugar en la start-up: les cuesta más que a los hombres encontrar fondos, también consiguen menos y las posibilidades de éxito son 2,4 veces mayores para sus homólogos varones.

11/02/2021