En los vagones del metro de Londres, el calor puede alcanzar los 40 °C. Para el bienestar de los pasajeros, es indispensable ventilar este aire excesivamente caliente. A partir de aquí, surgió la idea de usar esta fuente de calor como sistema de calefacción en invierno, pero no del metro, sino de las viviendas y oficinas cercanas. A finales de 2019, una línea del “Tube” empezará a probar un dispositivo de circulación de agua calentada mediante el aire del metro. Los británicos están empezando a utilizar varias fuentes de calefacción provenientes de la recuperación del calor en fábricas, en minas abandonadas, en la diferencia de temperatura entre el aire y el agua de un río… Otros países disponen ya de una vasta experiencia en la reutilización del calor: Islandia con la energía geotérmica, Copenhague gracias a un incinerador gigante, o Boston, que calienta sus hospitales con la energía de una fábrica.

23/07/2020

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