La redes ecológicas, una herramienta clave para repensar los territorios
Tiempo de lectura : 7 min
Frente a la urbanización y la contaminación lumínica, las administraciones locales apuestan por las tramas verdes, azules y negras para restaurar la continuidad natural. Gracias a estas redes (terrestres, acuáticas y nocturnas), las especies pueden desplazarse y adaptarse al cambio climático. A continuación, algunos ejemplos e innovaciones a escala local con Citeos.

Mientras numerosas administraciones locales francesas estudian cuál es la mejor manera de conciliar desarrollo urbano, biodiversidad y sobriedad lumínica, los recientes debates en torno a la contaminación lumínica y la artificialización de los suelos han vuelto a poner en el foco las redes ecológicas.
Parte esencial en esta ecuación, las tramas verdes, azules y ahora también negras constituyen una herramienta fundamental para restaurar las continuidades ecológicas debilitadas por la urbanización, las infraestructuras y la fragmentación de los entornos naturales.
Restablecimiento de la continuidad ecológica
Las redes ecológicas son sistemas continuos de hábitats que permiten a las especies desplazarse, alimentarse, reproducirse y adaptarse a los cambios medioambientales en territorios cada vez más antropizados.
La trama verde abarca los espacios terrestres propicios para la biodiversidad (bosques, setos, praderas, solares sin urbanizar, parques o corredores ecológicos) y busca mantener la continuidad de los hábitats. Promueve la circulación de numerosas especies vegetales y animales, limita el aislamiento de las poblaciones y constituye un mecanismo directo contra la artificialización de los suelos. Restaurar unos setos secos, conectar dos parques urbanos o preservar un solar sin urbanizar son acciones que contribuyen a recuperar la dinámica de la naturaleza.
Por su parte, la trama azul se centra en los entornos acuáticos: cursos de agua, zonas húmedas, litorales o bosques de ribera. Fragmentados por las presas, modificados por las rectificaciones fluviales o degradados por la contaminación, estos entornos requieren una atención especial para garantizar la libre circulación de los peces, los sedimentos y, en general, las especies que dependen del agua. Renaturalizar las riberas, restaurar un estanque o crear un paso para peces son iniciativas que permiten reconectar estos entornos, a veces enormemente alterados.
Finalmente, la trama negra, más reciente y en pleno auge en las políticas locales, se centra en un fenómeno largamente subestimado: la contaminación lumínica. El exceso de luz artificial perturba gravemente a las especies nocturnas (murciélagos, insectos, anfibios, aves), puesto que modifica sus comportamientos de desplazamiento, reproducción o caza. La trama negra busca recrear “corredores oscuros”, repensar el alumbrado público y preservar zonas de total oscuridad para restaurar una calidad de oscuridad indispensable para el buen funcionamiento de los ecosistemas. Reducir la intensidad lumínica, orientar las luminarias hacia el suelo o programar apagados nocturnos son algunas de las medidas operativas adoptadas cada vez con más frecuencia.
Una herramienta de adaptación al cambio climático
Estos tres tipos de redes ecológicas se inscriben en una visión global impulsada por la política nacional de trama verde y azul, recogida en el Código de Medio Ambiente. Constituyen una herramienta de adaptación al cambio climático, ya que permiten el desplazamiento de las especies a zonas más favorables, y están integradas en la planificación local: esquemas regionales de coherencia ecológica, planes locales de urbanismo, estrategia nacional para la biodiversidad o directivas europeas como Natura 2000.
Un factor esencial de resiliencia frente a las crisis climáticas y medioambientales.
Más allá del marco normativo, estas redes invitan a reconsiderar la ordenación del territorio de forma global: conectar en lugar de fragmentar, sanear en lugar de canalizar, oscurecer cuando la biodiversidad lo necesite. También allanan el camino a proyectos concretos impulsados por las administraciones locales, a veces en colaboración con actores técnicos especializados.
La amplia experiencia de Citeos
Filial de VINCI Energies especializada en soluciones en materia de eficiencia energética, movilidad descarbonizada, valorización y protección del espacio urbano, Citeos ha desarrollado una amplia experiencia en este ámbito. “Aunque hace poco que se habla de las tramas negras, Citeos lleva más de diez años trabajando en el tema”, declara Antoine Gilmant, gerente de Citeos Ingénierie Nord.
Gracias a la experiencia acumulada y con el fin de ayudar a las empresas de VINCI Energies a identificar las tramas negras de los emplazamientos en los que trabajan, en 2024 Citeos desarrolló una herramienta que incorpora los datos de las zonas ecológicas del departamento de Somme, una cartografía en la que la filial del Grupo ha identificado y creado continuidades o corredores ecológicos.
“Esta herramienta, que consta de un catálogo de soluciones que pueden aplicarse según las necesidades (iluminación anaranjada, detección de presencia, viseras para orientar la luz, reducción de la altura del punto luminoso…) también se ha desarrollado para los departamentos de Oise y Aisne, previamente a las próximas versiones para Nord y Pas-de-Calais”, apunta el gerente.
Logros concretos en los territorios
Citeos también responde, y antes que nada, a las peticiones de las administraciones locales. Algunos ejemplos de colaboración en 2025 incluyen los municipios de Faches-Thumesnil (Nord) y Biache-Saint-Vaast (Pas-de-Calais).
Tras declararse en emergencia ecológica, Faches-Thumesnil solicitó a Citeos, más allá de la renovación de su parque de alumbrado, que elaborara un mapa de tramas negras en su territorio. “A partir de esta base de trabajo —explica Antoine Gilmant—, propusimos la instalación de alumbrado anaranjado, sensores de presencia, viseras para orientar la luz y apagados nocturnos en las zonas verdes, azules y negras, así como en los corredores ecológicos que creamos para conectar las distintas tramas”.
En Biache-Saint-Vaast, Citeos instaló varios dispositivos parecidos a los citados anteriormente para preservar la zona pantanosa afectada por las obras.
Con el fin de acelerar la reintroducción de estas continuidades ecológicas en los paisajes urbanos y rurales, Citeos ha querido evaluar el impacto de las soluciones implantadas. “Hemos adquirido sensores de ultrasonidos capaces de medir la presencia de más de 80 especies de animales en las zonas que estamos urbanizando”, explica Antoine Gilmant. Además, el gerente desea establecer una colaboración con la Universidad de Lille para poner en marcha una investigación académica sobre la contaminación lumínica.
Citeos está convencida de que la biodiversidad no es un simple “suplemento del alma”, sino que constituye la base viva de los territorios y un factor esencial de resiliencia frente a las crisis climáticas y medioambientales.
20/05/2026