Patrimonio vivo, territorios ganadores
Considerado durante mucho tiempo como un legado que debía preservarse únicamente por su valor simbólico, hoy en día el patrimonio es reconocido como un potente motor de crecimiento y desarrollo. Expertos y partes implicadas coinciden: los monumentos históricos, los museos y los edificios religiosos, así como los complejos industriales reconvertidos o, en términos más generales, los conocimientos y técnicas inmateriales constituyen un capital vivo, cuyas repercusiones trascienden ampliamente la esfera cultural. Cuando se conserva, se renueva y se pone en valor de forma adecuada, el patrimonio atrae a millones de visitantes, especialmente en Francia y Europa, crea empleo y dinamiza los territorios.